domingo, 21 de octubre de 2012

AMOR FILIAL

Me cogí a mi cuñada borracha
Por Koglon 17 enero 2013



Siempre la había deseado, me calentaba sólo de verla, sin embargo era mi cuñada, el respeto a mi esposa y su familia me tenían limitado, pero ese día...
Estaba cansado, eran las 4 de la tarde, ya tenía más de ocho horas, casi ininterrumpidas trabajando una página Web que no acababa de gustarme del todo, funcionaba a la perfección, pero los botones de liga a los distintos apartados del sitio no encajaban con el diseño general, había que rediseñarlos, pero mi imaginación se había agotado, tenía que tomar un respiro.
Estábamos en pleno mes de vacaciones y feria en la ciudad, muchas de las familias locales normalmente aprovechan para ir a la playa o algún otro lugar, mientras la ciudad está repleta de visitantes a la Feria Nacional, era el caso de mí familia, sin embargo en esta ocasión, mi esposa y mis hijos habían enfilado hacia una cálida playa sin mí, pues tenía que terminar y entregar la página en cuestión.
En fin, me estiré bostezando frente a la computadora, pensando en salirme un rato, sin decidirme por nada en especial, se me ocurrió ir a la feria, sin embargo ir solo no se me antojaba, iba a parecer que andaba buscando alguna aventurilla y en esta mi ciudad es pecado capital, sobre todo si eres algo conocido, como dice el dicho "pueblo chico infierno grande", en esas estaba cundo sonó el teléfono, era un amigo que tenía un boleto extra para ira a la corrida de la tarde. En cartel estaban tres grandes toreros, no soy muy aficionado a los toros pero era un excelente pretexto para cambiar de aire y además el cartel prometía.
Sin pensarlo mucho accedí y a la 18:00 hs. Estábamos en barrera, con unas cervezas y la imprescindible bota llena de brandy, pasando de mano en mano (de boca en boca más correctamente). La corrida, no fue lo que se esperaba, seis toros sin mucho brío y 3 toreros que hicieron lo que pudieron, cabe destacar que hubo lances que mostraban la calidad de los matadores, pero todos pincharon a la hora de la estocada final. Así lo único que logré fue salir de la plaza de toros con media estocada (medio borracho), mi amigo que iba con su familia me dio las gracias por haber ocupado el boleto de su hermana que no había podido ir, amablemente me invitó a ir a cenar, por mi parte le agradecí y denegué su invitación alegando cansancio y me despedí, él insistió que los acompañara, iba con su esposa y sus suegros, lo cual no me convenció, no tenía ganas de sentarme a platicar con ellos, prefería irme a dormir un rato y después seguir con mi trabajo, así nos despedimos.
Me encaminé al estacionamiento a recoger mi auto, cuando en uno de los bares que abundan en la zona ferial me pareció ver a una de mis cuñadas sentada con un tipo desconocido, no era raro pues se trataba de mi cuñada la divorciada. En otras circunstancias me hubiera ido, pero al acercarme un poco vi que estaban discutiendo, por el tono y los manoteos del tipo me decidí a entrar acercándome hasta su mesa, el tipo al verme se levantó y todavía le dijo algo al oído a mi cuñada que en respuesta le aventó la bebida que traía en la mano, el tipo se retiró rápidamente limpiándose la camisa.
Tras un momento de duda, decidí quedarme con mi cuñada, me senté junto a ella y le pregunté que había pasado, levantó la cara que mostraba algunas lágrimas, sin embargo me dijo – Hola que haces por aquí-, (arrastrando las palabras), aparentando no tener nada. Mi esposa y sus hermanas son así, orgullosas y aparentan ser muy fuertes, no aceptan ayuda de nadie y menos reconocen que la necesitan, pero en el fondo son frágiles (en veinte años de matrimonio las he llegado a conocer bastante).
-Vine a los toros.- le contesté, iba pasando por el frente y te vi, me iba a seguir pero me pareció que tenías problemas.
-¿Problemas?, no ninguno- me dijo lentamente, tratando de pronunciar correctamente las palabras, la clásica actitud de la gente que sabe que ha bebido demasiado y trata de ocultarlo.
Mientras la trataba de interrogar no dejaba de deleitarme con la figura de la Morena, desde que fui por primera vez a la casa de mi esposa, cuando novios, la conocí y me llamó la atención al grado de tener una erección, era una preciosidad de 12 años, con un cuerpo que prometía mucho, delgada de piernas largas bien torneadas, cintura pequeña, culo respingón y unas tetas grandes para su edad, tenía una cara morena preciosa y pelo chino negro, a pesar que todas sus hermanas eran blancas y de pelo castaño claro, por esa razón todo mundo le llamaba Morena, en vez de Edna que era su nombre, aquella ocasión recuerdo que me costó mucho trabajo ocultar la carpa que traía en los pantalones.
Ahora frente a ella, me deleitaba mirando sus senos generosos, que amenazaban con desbordar el brassiere que se insinuaba bajo su blusa escotada, ya que a sus 32 años y tres embarazos, llegaron a ser enormes, un 105 diría yo, su culo le hacía la par, aunque estaba un poco gordita seguía teniendo una cara preciosa, la cintura seguía siendo muy breve, aunque mostraba una pancita muy cachonda, me serví una copa de la botella de vodka que estaba en la mesa e insistí en mis indagaciones, arreglándome a cada rato la erección que me estaban provocando el par de sandías que la Morena tenia por tetas.
Después de un rato de negar que le pasara algo me dijo -ya me voy-, te llevo le propuse, ella se negó rotundamente, pero al parecer, luego recordó que había venido con el tipo y no traía carro, así que después de un momento de duda, tomó la botella de la mesa y se levantó, perdió el equilibrio, la tuve que sostener, -tomaré un taxi-.
- Morena no seas terca- le dije, -déjame llevarte, que no estás bien-.
¿Queeeeé? ¿Estas thrathaaando de deciiiir que’shtoy borrrrrraaaaasha? Me desesperé sabía perfectamente que no iba a lograr nada discutiendo con ella, así que le dije, -está bien te ayudo a encontrar un taxi-; nos encaminamos a la salida, no sin antes pagar la cuenta y la acompañe a salir del área ferial, con mucho esfuerzo y gran placer, pues se iba cayendo de borracha, lo cual me dio la oportunidad de caminar abrazándola por la cintura, en un momento dado se tropezó y en mi esfuerzo por detenerla, apreté mi brazo que se deslizó hasta que mi mano se detuvo en su voluminosa teta, evitando que cayera, me agaché a recoger su pequeño monedero que se le había caído y me la puse en la bolsa del pantalón, me incorporé sin soltarle la teta y ella se abrazó más fuerte a mí con lo que me clavó el otro melón en las costillas, mi verga se levantó buscando pelea, por lo que tuve que dar unos pasos de puntitas metiéndome la mano libre bajo el calzón para jalarla y acomodarla hacía arriba, cuando me recuperé de la pequeña distracción me di cuenta que seguía con mi mano apretándole un delicioso seno y ella caminaba como si nada, ¡afortunado de mí!.
Mi mano no alcanzaba a abarcar la tercera parte de esa suave esfera, esas tetas siempre habían formado parte de mis más calientes fantasías, mirando hacía su pecho pude ver que el enorme globo apenas podía ser contenido por el pobre brassiere que parecía que reventaba, se veía claramente parte de la areola café oscuro, eso terminó por ponerme super caliente, sentía que la verga tronaba el cierre de mis pantalones, aventuré a subir un poco mi mano y delicadamente cerré mis dedos índice y pulgar, aprisionando en el medio un pezón erecto, lo que me indicó que su cuerpo reaccionaba, a lo que su mente nublada por el alcohol no se daba cuenta, giré un poco mis dedos apretando y torciendo el pezón, que se puso duro como piedra.
Dentro de mi calentura pensé en aprovechar el momento e irme con ella en el taxi a cogérmela en cualquier lugar, pero la pequeña parte de mi cerebro que aún funcionaba a pesar de la calentura y el alcohol me hizo entrar en cordura; pensé en mi esposa, mis hijos, su familia con quienes me llevaba de maravilla y deseché la idea, ayudado también porque sabía que la Morena no era de confianza, yo tenía presente que aunque pudiera platicar con ella muy cachondamente, de repente le entraba su lado de mártir e iba a hacerse la víctima y contarle a sus hermanas y a todo mundo su sufrimiento ya que como ella estaba sola (se había divorciado del marido) se aprovechaban de ella, incluso en una ocasión cuando mi esposa le preguntó por que no nos hablábamos (una de tantas veces), le dijo que porque yo la había ido a buscar a su negocio con el pretexto de revisar su computadora y la había la había arrinconado intentado besarla, manoseándola y proponiéndole "hacer el amor"; esa ocasión yo no estaba presente pues fue en un desayuno que organizan de vez en vez todas las hermanas. Afortunadamente otra de mis cuñadas alcanzó a oír y le dijo:
–No te hagas pendeja Morena, yo estaba ahí y no fue como dices-, -Enrique fue porque tu lo llamaste para que te arreglara la computadora cuando el llegó, yo me metí a la bodega a recoger algunas cosas y cuando venia de regreso los oí bromeando y riendo, tu le dijiste en ese momento; –ando muy caliente ya hace tres años que no me cojo a nadie- y sin que tu lo notaras, Enrique me vio llegando atrás de ti y atacado de la risa te contestó, -Morenita no se por que sufres, para eso están los cuñados, nada más le pedimos permiso a tu hermana y cuando quieras, no creo que se niegue a que le de mantenimiento a la más preciosa de sus hermanas-, en eso te entró la loquera y le gritaste que era un pinche mierda que se aprovechaba de ti porque no tenias a alguien que te defendiera, yo me regresé a la bodega porque me encabronan tus actitudes de vieja amargada y ya nada más oí que Enrique te decía, -de veras que te hace falta que alguien te de unas buenas cogidas, para a ver si así se te quita el pinche genio de loca amargada- y se salió encabronado, desde ahí me di cuenta que no se hablaban. Mi esposa se encabronó con ella y le dijo:
-Ya ni la chingas Morena, desde que te embarazaste a los 16 años, te casaste y empezaste a sufrir con el pendejo de tu ex marido, Enrique siempre te ha apoyado en todo y también a tus hijas que lo adoran, yo no se que cara tienes para tratar de joderlo frente a mí-
Y la Morena soltó una risita nerviosa diciendo:
-Era una broma, ¿a poco te la creíste?...
Con estos pensamientos desistí por completo y después de una larga caminata hasta la avenida, eso sí, sin dejar de manosearle la teta, con un poco de suerte, detuve un taxi, la estaba ayudando a subir, cuando ella se dejó caer hacia atrás para sentarse, perdiendo otra vez el equilibrio levantando y abriendo las piernas, dejándome ver un triangulo blanco un poco movido de su lugar y un tirante que se perdía dentro de los gruesos y peludos labios de su vagina, casi me vengo; una vez que se acomodó le intenté quitar la botella, que estaba a medias, para que no siguiera bebiendo, pero abriendola y dandole un trago a pico, me dijo -essshhh miiiiiaaa-, en fin, le di la dirección al taxista y le pague de antemano, asegurándome que le quedara una buena propina por si tenía que bajarla del carro.
Vi partir el taxi y no sin antes asegurarme que el taxista viera que estaba anotando el número de unidad, es una medida de seguridad pues en la ciudad no hay muchos taxis, y se puede identificar fácilmente al conductor con este número y los taxistas lo saben, así que normalmente se cuidan de abusar del pasaje, buena medida, sobre todo cuando son mujeres y más aún con lo peda (borracha) que iba mi cuñada.
Me fui por mi auto, que estaba muy cerca, con una erección de campeonato, al subirme al carro me di cuenta que traía colgada la bota con todavía bastante brandy, así que le di un buen trago, me acomodé otra vez la verga que no había perdido por completo su erección y enfilé rumbo a mi casa, sentí otra vez presión en el pantalón y me di cuenta que traía el monedero de la Morena, lo saqué, lo abrí y vi las llaves de su casa, en eso recordé que mis sobrinas también se habían de vacaciones y ella se había quedado para atender el negocio, no había quien le abriera la puerta.
Aceleré esperando llegar lo más pronto posible a su casa, pues me preocupaba lo que iba a hacer el taxista al ver que no traía llaves. Afortunadamente al dar la vuelta a la esquina de su casa vi que el taxi apenas se estaba deteniendo, estacioné el carro y me acerqué en el momento que el taxista le abría la puerta, estaba dormida abrazada a la botella, recostada en el asiento, la falda se le había subido y mostraba su esplendido trasero desnudo, la verga se me volvió a parar, volteé a ver al taxista que babeaba con la boca abierta y con una mano jalándose la verga sobre el pantalón; le dije –permiso- para bajar a mi cuñada, pero el tipo estaba idiotizado viendo el hermoso culo de la Morena, tuve que empujarlo y la saque cargada como a una niña con la falda hasta el ombligo, la botella se quedó en el asiento y le pedí al taxista que me la diera, pero el pobre hombre no podía dejar de mirar el espectáculo que le había quedado casi a la altura de la cara, me imagino que tenía un maravilloso acercamiento de la piernas, las nalgas y la panocha de la Morena, apenas cubierta por la minitanga blanca que traía.
Me encaminé hacia la puerta y le dije que me trajera la botella, el idiota reaccionó hasta que baje a la Morena apoyándola sobre sus pies, le acomodé la falda, abrí la puerta y la arrastré hasta un sillón de la sala. Cuando regrese a cerrar la puerta, vi que el taxista regresaba con la botella en las manos, la tomé le di las gracias y estaba cerrando la puerta cuando oí que se alejaba murmurando, -¡¡¡Que culo!!!, pinche suertudo-.
Ahí estaba yo, viendo a la Morena acostada, despatarrada sobre el sillón con las piernas medio abiertas apoyadas en el piso, la blusa totalmente desfajada dejando ver parte de su brassiere, que más bien parecía un arnés, se había resbalado un poco y la falda se le había vuelto a subir, dejando totalmente a la vista sus preciosas piernas y la panocha haciendo un puchero, deformada por el hilo dental que se le había metido completamente.
Encendí todas las luces de la sala, incluyendo las lámparas en los laterales, la vista era espectacular, encendí un cigarro y agarrando la bota me di un buen trago, mientras observaba y trataba de memorizar la preciosa imagen de la Morena, la verga me lastimaba pero no podía dejar de ver a la preciosidad que tenía enfrente; recordé que una de mis sobrinas estudiaba diseño grafico y me había pedido consejo para comprar una cámara digital, subí a su recamara a buscarla y baje con ella, le tomé varias fotos haciéndole unos tremendos acercamientos de la panocha, mientras seguía bebiendo brandy, cuando la bota se acabó tome la botella de vodka traje un vaso con hielos y me serví generosamente.
En esos momentos ya me valían madre todas mis dudas y temores, sólo pensaba en cogerme a la Morena, pero antes decidí que iba a hacer una historia gráfica completa, así que me agaché entre sus piernas y metí mis manos al lado de sus nalgas, agarrando el borde de la tanga en su cintura y la jalé para quitársela, lo hacía con mucho cuidado intentando no despertarla, pero me di cuenta que era imposible sacársela sin levantarle el culo, así que la tomé de una nalga y jalé la tanga, hasta que quedó sobre su muslo, la giré como a un bulto y jale el otro lado, ella ni cuenta se dio, seguía dormida, con más confianza, la solté y regresó a su posición original terminando de quitarle la tanga. La acomodé con las piernas totalmente abiertas, tomándole fotografías, le abrí los labios de la pucha y me deleité observando su clítoris y las paredes rojas de su vagina, no me pude contener, me hinqué y comencé a darle lengüetazos a todo lo largo de la raja, le chupaba el clítoris, le metía la lengua lo más que podía en el delicioso agujero de su vagina, inclusive le levanté las piernas dejando a la vista su ano y le encajé la lengua en su prieto agujerito, el sabor era delicioso saldo dulzón, seguí lamiendo ahora toda la rajada, chupando y mordiendo el clítoris deslizando mi lengua hasta su ano, su pucha emanaba jugos a más no poder.
En eso oí que ella gemía, -Mmmmmmmmmmm- , al tiempo que movía un poco sus caderas al ritmo de mi mamada, me levanté asustado, pensando que se había despertado, pero la vi con los ojos cerrados y seguía gimiendo, se notaba que sus ojos se movían de un lado para otro bajo sus parpados, estaba soñando tenía un delicioso sueño húmedo y no distinguía entre el sueño y la realidad, tenía el sueño "más real" que alguna vez hubiera tenido.
Mi intensión era desvestirla completamente y tomarle fotografías acomodándola a mi antojo, pero ya no aguantaba más, así que me bajé los pantalones con todo y calzones, mi verga saltó agradecida de liberarse de la presión, me la jalé dos o tres veces para mojarla con mi liquido preseminal y sin más la apunté a su vagina, coloque el glande en su agujero, abriendo sus piernas al máximo y tomándola de las caderas presioné lentamente, al tiempo que la jalaba hacia mi, mi agradecido pito comenzó a entrar como en su casa, tal como mi eterno compañero de placeres, yo disfrutaba cada centímetro que abría sus paredes, era delicioso sentir como mi verga forzaba su vagina a abrirse, se notaba que tenía mucho tiempo cerrada, pues estaba muy apretada, ella comenzó a murmurar arrastrando las palabras:
–Siiiiii bpapashiiiito ashíiiiii métela máshh…máshh…máaaaashh méeetela todaaaaa-, mientras empujaba sus caderas en busca de mi verga.
Apenas avancé unos pocos centímetros, la volví a deslizar hacia fuera, para volver a empezar a meterla lentamente, repasando su túnel como si mi verga fuera un escáner, reconociendo cada milímetro de su caliente vaina, llegando cada vez un poco más adentro y volviendo a repetir la operación; mi cerebro estaba a mil por hora, podía sentir hasta donde había entrado la vez anterior y de la manera más placentera forzaba un poco más. Era una operación enloquecedora pero también la mejor cogida que había tenido en mi vida.
Aparte de las sensaciones percibidas por todos mis sentidos, que a pesar o nos sé si gracias al alcohol funcionaban como nunca, estaba el morbo de estarme cogiendo a mi cuñada a mi antojo y en contra de su voluntad, pero con su total cooperación; me entienden ¿No?
-Ay bpapiiiiiito que riiiico, que grande la tieeeeeneshh, nunca habíiiiiashhh llegado tan lejos, méeeetelaaaaa, métela máshh todaaaaaaa-
Cuando sintió mis huevos en su culo, gritó
-Mmmmmmmmmm que deliiiishia, te creshioooooo la shientooe en la garganta muévete…muévete que me eshtoy viniendoooooooooo-
Apenas la deslicé hacia afuera y la volvía meter y explotó en un tremendo orgasmo, sus jugos escurrían mojando mis huevos, yo ya no podía contener la calentura que traía, así que empecé el famoso mete-saca los más rápido que podía, dos o tres veces se la saqué totalmente y se la dejé ir hasta el fondo estrellando mis huevos en su culo, ella balbuceaba un poco más fuerte:
- Ashiiii, méteeeeeemela toooodaaaa…. Máshhh fhuerte, cogemeeeeee máaaaaaashh
No pude contenerme más y se la metí hasta el fondo viniéndomele bien adentro, dos, tres, cuatro violentos chorros explotaron en su ardiente túnel, el semen se desbordaba de su vagina, corriendo por mis huevos y su culo, sentía las contracciones de su pucha mordiéndome el pito, exprimiéndomelo con sus piernas enrolladas en mi cintura y con los talones empujándome las nalgas, haciendo si esto era posible, todavía más profunda la penetración.
Caí encima de ella desmadejado, besándole el cuello y mordiéndole los pezones sobre la ropa, un momento después me levante sacando mi vaporizante tranca de su deliciosa funda, aunque con mis manos tuve que retirarle ambos pies de mis nalgas, pues me apretaban como pinzas, como una trampa de muelle que no oprimía lastimosamente a su presa. Me retiré un poco para observarla, ¡que vista!, las piernas completamente abiertas, semi apoyadas en el piso y medio culo al aire colgando precariamente del sillón, la peluda pucha abierta y escurriendo nuestros jugos que goteaban al piso, la blusa totalmente revuelta dejando ver todo su vientre y parte de su brassiere.
En ese momento me di cuenta que aún no le había hecho los honores a sus senos, esos tremendos melones que siempre me habían parado la verga sólo de verlos, bajo sus incitantes ropas, pero al fin esta noche harían su triunfal debut.
Tomé nuevamente la cámara…….
La historia continuará




Mi primita Tamara
Por Jocheca 17 enero 2013


Mi prima Tamara, le decimos Tamy de cariño, para describirla les cuento que es una jovencita de 18 años, 1,63 mts aproximadamente, cabellos negros, cara un tanto redondita, ojos azules, labios muy carnosos, un tanto flaquita, aunque tiene hermosas piernas unos pechos normales, de los que caben en una mano y una colita normal, aunque su carita angelical de niña es lo mas sexi para mi

Tenemos una gran amistad, íntimos, a pesar de lo cual le costo mucho confesarme su mar grande secreto… era lesbiana, no lo podía creer!!!! Es una mujer hermosa que podría tener a cualquier hombre que quisiera, sin embargo le gustaban las mujeres. Al principio me perturbo un poco, pero debo reconocer que el imaginármela con otra mujer realmente me ratoneo mucho. Una noche me mando un mensaje de texto preguntándome si podía quedarse a dormir en casa, ya que estaba muy borracha y si iba a su casa le darían mucha bronca sus padres así que le dije que viniera. Acomodo el colchón en el piso para mi y le deje la cama a ella como es nuestra costumbre. Cuando llego no lo podía creer estaba realmente devastada, tenia una borrachera terrible y la que había mandado el mensaje era una amiga suya, ya que ella estaba inconciente. La acomode en mi cama y le saque sus zapatos, en ese momento la examine detenidamente, se había planchado el cabello, lo que le quedaba realmente hermoso, llevaba un corsé negro y rojo que le formaban unos pechos mas que apetitosos y una minifalda con flecos te tul largos (aclaro que ella tiene un look un tanto gótico). Me quede helado pensando mucho y con miedo, se daría cuenta si la tocaba? No sabia que hacer.

Al final pudo mas la libido que el temor y comencé a acariciarla, su piel es blanca y muy suave, mis caricias comenzaron en las rodillas y subían, ambas manos una por dentro y otra por fuera, cuando llegue a los muslos… era increíble, ese calor, me acerque y sentí su aroma… cautivador, luego seguí por la espalda mientras desataba el corsé, cuando se lo quite la di vuelta y aprecie sus pechos, hermosos, pezones rosados, no demore en probarlos, a estas altura Tamy dejaba escapar pequeños gemidos, se estaba excitando.

Dejando de lado tantos cuidados le quite la minifalda y esa pequeña tanga negra para encontrarme con una entrepierna total mente depilada, no lo podía creer así que di boca a la obra y probé sus jugos de mujer, no podía parar de lamer, morder, chupar y oler esa deliciosa conquista, su clítoris cobro grandes dimensiones y la espalda se encorvaba, había tenido un orgasmo.

Ya la excitación se había vuelto mucha así que me desnude por competo, le coloque una pequeña almohada bajo su cintura y le separe las piernas lo mas que pude, acomode mi miembro en su dulce vagina y comencé a introducírselo, muy despacio ya que estaba estrecha, aunque bastante lubricada por los lengüetazos previos, y de repente siento algo en el camino, aun era virgen!!!!

Ya mi deseo se volvió lujuria total y la penetre de una sola estocad, tras la cual lanzo un grito de dolor y se despertó no sabiendo que pasaba ni donde estaba, pero quejándose del dolor que la agobiaba aunque a mi también me dolió un poco ya que no medí fuerzas en mi locura.

La besaba en la boca para que no gritara tanto y comencé a moverme, despacio, despacio, las sensaciones me abrumaban, nunca pensé que mujer alguna podría darme tanto placer, su estrechez y calidez abrazaban mi miembro con profunda sumisión, su dolor ya no estaba mas, ahora solo se veía el placer en su rostro, con mis labios bebí sus lagrimas de placer y me quede en su boca una eternidad…

Ya mis arremetidas cobraban mayor velocidad, la electricidad corría mi cuerpo, las manos no eran suficientes para recorrer ese cuerpo que me perdía en espasmos de lujuria, su espalda, sus pechos, su cara, su pequeño trasero, todo mió, todo mió.

Ya no mas, el bombeo se vuelve loco, frenético, parece que la cama va romperse con tanto movimiento, un segundo mas, un rato mas, no quiero que este momento termine… la abrazo fuerte y siento morirme en su interior, lleno su cuerpo con la eyaculación mas grande que jamás haya tenido.

Después de unos segundos me hago a un lado, y al salirme veo su vagina roja e hinchada luego de tanta fricción, el esperma sale junto con la sangre ensuciando todo, pero que importa eso después de semejante experiencia???

Luego de recuperar el aliento la llevo al baño y la limpio con sumo cuidado sin dejar rastro de mi paso por su cuerpo, cambio sabanas y le coloco su ropa de dormir ya que suele quedarse seguido tiene algo de ropa en mi casa.

Al despertarse al otro dia con la resaca de su vida pude darme cuenta de que no tiene conciencia de la increíble noche que pasamos, aunque ella no lo sepa, yo jamas podre olvidar la mejor noche de mi vida.




Durmiendo con mi prima:
Por Qxara 17 enero 2013


Hacía bastante tiempo ya que mis hormonas estaban alborotadas al ver a mi prima, yo tenía 13 años y ella 21.  Ella vivía con mis abuelos desde los catorce y yo me había ido a vivir con ellos hacia dos años, tiempo que llevábamos durmiendo en la misma cama, en una pieza sola que quedaba lejos de la de mis abuelos.

Esa noche esperé pacientemente que pasaran las horas… el bip que marcaba cada una de ellas sonaba en el reloj indicándome que ya eran las tres de la madrugada.  Escuchaba su respiración profunda y extensa, sabía que estaba bien dormida y que tenía el sueño pesado, pero aun así fui muy cauto.  Mi prima estaba de espaldas a mí, comencé por acomodarme y estirar mi mano lentamente, muy lentamente, como un felino acechando a su presa (ahora pienso que me habría resultado más fácil llegar y poner mi mano en su cuerpo, después de todo cuando uno duerme con alguien lo hace a cada rato y sin darse cuenta, pero no me atrevía).

Cuando llegué a rozar su muslo avancé milímetro a milímetro hasta poner toda mi mano en su pierna, me quedé así un rato, yo no respiraba pues la tensión era enorme.  Luego la moví hasta llegar a su culito.

Llevaba puesta una camisa de dormir corta y unos calzones chiquititos.  Comencé a bajárselos desde la cintura, aunque solo podía de un lado, cuando los tuvo a mitad de su trasero pude meter mi mano entremedio y correrle la sutil prenda hacía un costado, le abrí las nalgas y pude mi erecto fierro entre medio.  Me quedé otra vez quieto durante un rato, pero la sensación de tener puesta mi verga en su hermoso culo provocó que soltara unas gotas de liquido seminal que me sirvieron para hacer unos cuantos punteos que casi me vuelven loco, incluso creí que acabaría en ese instante así que paré.  Saqué mi pene de entre sus nalgas e intenté una arriesgada maniobra para que se diera vuelta, yo continuaba de lado apoyado en mi costado izquierdo, con la mano zurda le sujeté la parte del calzón que ya le había bajado y con la mano derecha la rodeé sin tocarla y me moví bruscamente, ella se acomodó quedando boca arriba y yo había conseguido hacer mi jugada bajándole las bragas hasta los muslos.

Esperé otro rato, su respiración volvió a ser profunda y retomé el ataque, tomé un extremo del calzón y se lo bajé un poco, luego el otro y así sucesivamente hasta sacárselos completamente.  Tapado con las sabanas pude oler el exquisito aroma de hembra, me acomodé hasta quedar con mi pedazo de carne un poco mas debajo de su conchita, de a poco puse una de mis piernas por debajo de las suyas, el calor de la respiración y de mi cuerpo caliente hicieron que ella abriera sus piernazas colocando una encima de mí.

La sentía sudada, resbalosa.  Puse mi mano en su pelvis y suavemente la baje hasta tocar sus pelitos… WOW… que sensación más rica.  Noté que ya no respiraba profundo y me puse en alerta, temeroso retiré mi mano y me quedé atento a ver qué pasaba, en eso me di cuenta que mi prima tenía un pecho afuera y me asusté pues no recordaba habérselo sacado, creyendo que me podría pillar me di media vuelta haciéndome el gil e intenté quedarme dormido.

Al día siguiente todo fue normal, como si lo de la noche anterior no hubiera sucedido. Yo me daba cabezazos por no haber aprovechado de agarrar esa maravillosa teta y haberla chupado.  Juré que si esa noche pasaba lo mismo no dejaría pasar la oportunidad.

Llegó la noche y mi prima se fue a acostar, yo me quedé viendo televisión hasta tarde para que cuando me fuera a la cama ella ya estuviera bien dormida.  Me acosté dándole la espalda… un bip y otro, me di vuelta y quedé de frente a ella, esperé que su respiración volviera a ser profunda y larga, al igual que la noche anterior me demoré harto rato en poner mis manos en su culo, pero esa noche estaba durmiendo con pantalón de pijama y la tarea era realmente difícil.  Volví a pensar que tal vez se había dado cuenta y con esta acción me cerraba el paso, para no perderlas todas le manoseé un rato hasta quedarme dormido.

Después de algunas noches me fui a acostar temprano, cuando mi prima entró al cuarto yo me hice el dormido para espiarla, se desvistió dándome la espalda y pude contemplar su grandioso culo con el calzón a media rajita cuando se sacó el pantalón, lo cual por supuesto me calentó de sobremanera, luego apagó la luz pero pude ver su silueta cuando se sacaba la blusa y dejaba sus tetas en un inmejorable perfil, se puso una polera que le llegaba a la cintura, se sacó el calzón y se colocó un short bien holgado.

Bip… bip… su respiración se volvió profunda y pesada, me acomodé detrás de ella rozando con mi herramienta carnal su hermoso culo, le bajé cuidadosamente sus pantaloncillos lo suficiente para correrle mano, después me acerqué un poco más y le puse el pene entre sus nalgas punteándole delicadamente.  Después de unos minutos terminé de bajarle su pequeño pantalón, sacándoselo completamente y dejándolo cerca de su pancita, le acaricié el chorito y el roce sus vellos púbicos me pusieron a mil, de repente sentí que su mano estaba cerca de mi gran amigo y me acomodé para que quedara entre sus dedos.  En eso estaba cuando me di cuenta que su tetita derecha estaba siéndome ofrecida nuevamente, esta vez no lo dudé y comencé a chuparle el pezón bien delicadamente y acariciar con más confianza su vagina, me mojé un dedo con saliva y lo puse en su entrada, comencé a meter y sacar, sentí que su mano me agarraba el miembro palpándolo (cuyo largo y grosor son bastante interesantes), se quedó como pensando y luego comenzó a masajearlo tímidamente.

Le metí la mano por debajo de su cuerpo levantándola un poco, puse una pierna debajo de las suyas y ella soltándome la verga me ofreció la espalda quedando mi gran pedazo en su entrepiernas, se sentía caliente, podía notar sus mojados pelitos en mi glande, se echó un poco hacia atrás dejando todo a mi disposición y entonces empujé un poco hasta sentir como su vulva engullía la cabeza de mi tronco, la tomé de las caderas y se la metí casi toda, un gemido se arrancó de su boca y ahora su respiración estaba acelerada.  A pesar de todo, increíblemente seguía haciéndose la dormida.

Nos quedamos así como cucharita, yo aproveché para abrirle las nalgas y tocarle el hoyito, luego le saqué la verga de su sapito y la pasé por la raya del culo, de arriba abajo pasando por su agujero trasero, el cual quedó mojado con sus propios jugos vaginales, le volví a meter la tranca en su chorito mientras con un dedo le palpaba su ano, seguí meneándome lento y suave hasta que la calentura me indicó que iba a acabar y comencé a moverme más rápido.  Mi dulce prima debió haberlo notado, echó su potito mas para atrás y dejó sus short cerca de mi mano.  La tenía agarrada de la cintura con una mano y con la otra le sobaba las pechugas hasta que sentí que iba a eyacular y se la saqué justo en el momento que lanzaba el primer chorro de leche, agarrándome el miembro con su pantaloncillo terminé por sacar hasta la última gota de semen que tenía y me quedé con las pulsaciones a mil mirando hacia arriba.

No me di ni cuenta cuando me quedé dormido, para cuando desperté mi prima ya se había levantado, yo estaba cuidadosamente tapado con la ropa de cama, no había rastros de su short pero mi bóxer estaba al alcance de mi mano.  Me levanté y mi prima estaba desayunando con mi abuela, me saludó como todos los días y hasta me lanzó una broma para despertar tan chascón.  Durante el día no hubo ni siquiera alguna mirada cómplice, todo era muy normal, llegué a creer que quizás yo había soñado aquel encuentro sexual.

Llegó de nuevo la noche y mi prima se fue a acostar temprano, yo la seguí como a las dos horas, estaba durmiendo de costado.  Cuando levanté la ropa de cama noté que tenía la blusa del día anterior pero ahora llevaba un diminuto calzón que dejaba ver su tremendo culo, la verga se me paró enseguida y me acosté con unas terribles ganas de agarrarle el poto-

Un bip y su respiración me dieron el OK para actuar.  Esta vez quería hacer algo distinto así que baje lo suficiente hasta que su trasero quedo a la altura de mi pecho, siempre haciendo de esto un ritual de lentitud, suavidad y mucho cuidado para no despertarla.  Le subí un poco la blusa, puse mis manos en sus cachetes y comencé a pasar mis labios por su trasero, le separé el calzón hacia un costado y metí mi lengua hasta llegar cerca de su ano, le acaricié con un dedo su rajita y le toqué suavemente su chochito, de repente se volteó hacia mí, esperé un rato y me di a la tarea de bajarle su calzoncito, solo podía hacerlo de un lado pero ella se acomodó lentamente hasta quedar boca arriba, tan lentamente que me dio el tiempo necesario para bajárselo lo suficiente para que quedara su vulva expuesta.

Me acerqué para sentir su olor… mmmmmmm… ¡que delicia de aroma!, le pasé la mano por sus pendejitos y me dediqué a buscar la entrada de su chorito, noté que quería abrir las piernas entonces le bajé los calzones hasta los tobillos, su respiración evidenciaba que estaba durmiendo, pero mantenía los ojos cerrados y la verdad es que yo tampoco quería que los abriese, tal vez no hubiera sabido cómo reaccionar.  Acerqué mi boca hasta su pelvis y con la lengua comencé a jugar con sus vellos hasta que me puse casi encima de ella y pude probar el magnífico sabor de su vagina… aprovechando que levantó sus pierna abriéndolas más aun, me puse a disfrutar de su delicioso sabor sin tener idea si lo que estaba haciendo era agradable para ella.  La confirmación de que a mi prima le gustaba fue cuando noté que levantaba la pelvis para que yo metiera más adentro la lengua, de repente me agarró de la cabeza y literalmente me hundió adentro suyo, casi me ahoga pero yo estaba fascinado y seguí chupando su sexo hasta que unos cuantos gemidos se le escaparon de su boca.

Sacó sus manos de mi cabeza, yo ya no podía respirar así que aproveche para salir a tomar aire, me quedé esperando ver qué pasaba y mi prima, aún con los ojos cerrados, hizo como si se estuviera desperezando y me abrazó colocando una pierna sobre mí, estratégicamente ubicada a la altura precisa para que le ensartara la verga, lo cual por supuesto hice enseguida.  Comencé a follarme a mi prima así, de costado, sus tetitas quedaban justo a la altura de mi boca y como no había que desaprovechar la ocasión, me puse chupar y mordisquearle los pezones suavemente, mientras seguía ensartándole mi tremendo pedazo hasta el fondo.  Como aprendo rápido, cuando sentí que iba a acabar, se lo saqué y acabé en mi ropa interior, nos quedamos así un buen rato hasta que el sueño me venció

Al día siguiente nada nos dijimos, no hubo miradas extrañas, comentarios o algo similar.  Ahora pienso que a mi prima le gustaba la idea de hacerme creer que no se daba cuenta, quizás por temor, vergüenza o que se yo, pero creo que ambos nos gustaba esa idea.

Por un tiempo mi prima tuvo que volver a la casa de sus padres.  Yo me quede solo en aquella pieza, me masturbe muchas veces en su honor, además la muy diabla había dejado a propósito unos calzones suyos en mi cajonera los cuales por cierto guardé todo el tiempo que estuvo lejos.

Pasaron dos años y al comienzo del otoño volvió a vivir a la casa, para mi fortuna su pieza seguía siendo “nuestra” pieza, pero ahora habían dos camas así que iba a ser una misión muy difícil el intentar conseguir algo.  Además, yo no sabía si durante ese tiempo ella habría reflexionado sobre lo que había pasado entre nosotros, después de todo ahora éramos mas grandes y por lo tanto todo se volvía mas peligroso

La primera noche nos fuimos a acostar de los últimos, nos quedamos conversando cada uno en su cama, nos fumamos a escondidas unos cigarrillos, ya que a pesar de que mi prima tenía 23 años mi abuelo era muy estricto y no permitía ciertas cosas, le pregunté si había probado otro tipo de cigarrillos, me miró extrañada y le indiqué que me refería a esos que dan risa, me contestó que no pero que no tendría problemas en probar.  Yo saqué de mi billetera un “chistoso” y se lo enseñé, le miró con cara de sorpresa, me sonrió y con voz de complicidad me dijo que saliéramos a fumarlo al patio.

Salimos silenciosamente, ella llevaba un pijama de dos piezas, arriba camiseta y abajo un pantalón largo y yo una camiseta y un short.  Mientras aspirábamos el humo sentí el aire helado, se lo comenté y me dijo que ella también tenía frio, lo cual note en sus erectos pezones, así que terminamos de fumar  y nos devolvimos sigilosamente a la habitación. Íbamos tiritando, cuando se echó en su cama se acurrucó, me miró con los ojitos vidriosos, sonrió y me dijo que estaba haciendo mucho frio para que desaprovecháramos las colchas, que mejor pusiéramos en una sola cama todas las frazadas y nos acostáramos juntos.  Después de todo hasta hace poco dormíamos de esa manera, dijo ella.

Me acosté a su lado y a ella le dio tentación de risa, me contagie y como comenzamos a reírnos mucho yo le decía que se callara para evitar que nos sorprendieran pero ella seguía con ataque y yo dale con hacerla callar, entonces entre forcejeos comenzó un calentón juego, de repente le pedí bien serio que parara de reír o si no la iba a forzar a que se callara… jajaja… jajaja… le tapé la boca con mi mano y le dio aun mas risa, con tanto movimiento se le asomaban de vez en cuando las tetitas y el roce de sus piernas con las mías ya me tenían bastante caliente.

Entonces me puse encima de ella, la tomé de las muñecas por encima de la almohada y le dije que se callara o nos iban a retar y capaz que nos pillaran que andábamos fumando yerba loca.  En esa posición y como yo estaba más caliente que guatero del diablo, quedó toda la cabeza de mi buen amigo justo en su conchita, mi prima se dio cuenta porque sonrió de otra manera, me dio como vergüenza y me bajé de arriba de ella poniéndome a su lado, me miró y se largo a reír de nuevo, entonces le tapé la boca con mi mano y la volteé.  Quedó con todo su hermoso culo en mi paquete, yo la abrazaba y trataba de hacerla callar, con los movimientos aprovechaba de pegarle una punteada o una agarrada a sus pechos.  Después de un rato nos calmamos, ya era tarde y había que dormir, me dijo que me había extrañado todo ese tiempo, me dio un beso en la mejilla y se dio vuelta murmurando que estaba tan cansada que dormiría muy profundamente y que si pasara un tren por su lado de seguro no despertaría… ¡que me dijeron a mí!, aunque de todas maneras esperé lo suficiente para estar seguro que dormía, esa era la gracia del juego.

Nuevamente, después de mucho tiempo, volvía a atacarla felinamente, la sensación de bajarle el pijama y sentir su suave piel me tenía hirviendo, debajo del pantalón no tenia calzón así que llegué directo a destino.  Un movimiento de acomodo de su parte la hizo quedar con una de sus piernas sobre mi cuerpo, la acaricié completamente hasta llegar a su concha y pude sentir sus vellos.  Su respiración delataba que ya no dormía.  Metí un dedo entremedio y noté su caliente y húmeda vulva esperando por algo más.  Luego de pajearla un rato, mi prima puso su mano muy cerca de mi pene, me coloqué en posición fetal colocando mi pedazo directamente en su extremidad, seguí pajeandola y ella comenzó a hacer lo mismo conmigo.

De pronto hizo unos movimientos extraños que me asustaron y retiré mis manos, se sentó en la cama y murmurando como sonámbula alegó que estaba muy caluroso y se sacó la camiseta quedando solo con su pantalón a medio trasero, el cual después de unos cinco segundos también se lo sacó, se acomodó de costado dejando todo su culo a mi disposición, yo me quedé pasmado unos instantes pero luego me tiré al ataque, con la misma precaución, suavidad y lentitud de siempre.

Acerqué mi verga a su potito agarrándola de la cintura, le mojé con saliva su rajita e hice lo mismo con mi pelado, empecé a masturbarme entre sus nalgas mientras que con la otra mano le trabajaba su almejita.  Sentir mi cabezón paseando por tan exquisito sendero me tenia loco, a cada segundo creía que iba a acabar.  En un momento, aprovechando que el glande estaba jugueteando con los suaves y mojados pelitos de su caliente entrada, echó el culo para atrás y ensartó toda la cabeza en su cajita de placer, creí que no podría aguantar las ganas de acabar, pero me contuve y empujé lentamente hasta metérsela toda.  La abracé agarrándole las tetas, paseando las manos por su vientre y sus caderas, mientras seguía aserruchándole el sapito.

Se lo saqué de golpe y la escuche soltar un leve jadeo, le metí la mano hasta el fondo mientras bajaba hasta llegar con mi cara a su maravilloso culo, mantuve dos dedos en su vagina y mi lengua se fue en busca de su hoyito, cada vez que podía le metía la punta de la lengua en el chico, lo que le provocaba ciertos contoneos en su sabroso cuerpo.  Saqué mis dedos de adentro suyo y levantándole las nalgas le introduje casi toda mi lengua en su orificio trasero, el cual quedó tan lubricado con mi saliva que me fue fácil introducirle un dedo y jugar ahí un rato.

Volví a subir a su altura y le puse de un golpe la tranca mientras seguía metiéndole el dedo en el ano, ya no me importaba la bulla ni tampoco si ella dormía o no y creo que a ella tampoco.  Unos cuantos jadeos seguidos de un largo pero silencioso quejido y un posterior desvanecimiento de su cuerpo fueron la señal que había alcanzado un orgasmo monumental.

Como yo aún no acababa seguía dándole duro y conseguí su inmediata reacción, tan inesperada como placentera ya que agarró mi verga y se la sacó de adelante para ponérsela atrás, la acomodó a su voluntad hasta que entró toda.  Cuando yo sentía que entraba en ese fascinante orificio me volví loco, comencé a bombear desenfrenadamente hasta que sentí que iba a acabar y me moví más rápido.  Mi prima me agarró como pudo de la cintura impidiéndome que se lo sacara y exploté en una descomunal chorreada, seguí dándole unos bombeos mas hasta exprimir la última gota de leche, se lo saqué y de su culo cayó un poco de semen que se depositó entre mi pierna, mi pubis y sus nalgas.  La abracé y así nos quedamos dormidos.

Al día siguiente desperté y otra vez estaba solo en la cama, desnudo y pegajoso, en las sábanas aún podían verse las huellas de aquella noche.  Me levanté y al pasar por la cocina la vi tomando desayuno, me miró y hablándole a mi abuela dijo que había dormida tan profundamente que solo despertó en la mañana.  Luego me sonrió y continuó con su desayuno… así pasaron muchas noches, muchos bip y muchos sueños.




Viole a mi hermano:
Por Anonima 17 enero 2013

Yo estaba en mi habitación eran las 2:30 de la madrugada no podía dormir del calor que hacia yo estaba sola con un short y un pequeño TOP mis padres habían salido de viaje y mi hermano se estaba en una fiesta yo estaba sola en casa.

No soportaba el intenso calor y para mi mala suerte el aire acondicionado no servia y decidí dormir desnuda me quite mi TOP dejando libres mis pechos y quite mi short quedando completamente desnuda me metí entre las sabanas ni esto me libro del calor que hacia daba vueltas por toda la cama esto provocaba que mis senos rozaran con las sabanas eso me calentó y empecé a tocarme los senos esto me calentó aun mas entonces comencé a masturbarme (a mis 18 años solo había estado con 2 hombres y ninguno me provoco un orgasmo hasta este momento….) empecé a estimular mi clítoris estaba muy calenté mi vagina comenzó a humedecerse estaba lista para ser penetrada entonces me dio mucha sed y pare mi autosatisfacían para tomar un poco de agua me puse nuevamente mi short y mi TOP y Salí de mi habitación vi. el reloj y ya eran las 3:30 de la madrugada entre ala cocina y tome un vaso lo llene de agua y comencé a tomarlo cuando de repente escuche un gran ruido era mi hermano que azoto la puerta estaba completamente ebrio, le dije mira como bienes donde estabas el solo balbuceo unas palabras no le entendí nada lo ayude a caminar hasta su habitación lo tire en la cama y le quite los zapatos y su chamarra el se quedo inmediatamente dormido estaba por salir de su habitación cuando una sensación llego por todo mi cuerpo ver ahí a mi hermano dormido me produjo una terrible excitación estaba tan excitada que no podía creer lo que estaba apunto de hacer comencé a desabrocharle la camisa dejando ver sus pectorales, mi hermano tiene muy buen cuerpo hace mucho ejercicio, y es muy guapo.

Entonces comencé a desabrochar su cinturón desabroche su pantalón y se los baje hasta las rodillas dejándolo solo en bóxer tenia puestos unos cortos y muy apretados esto hacia que se le notara un muy buen bulto, esto me calentó a un mas entonces comencé a desnudarme ya estando completa mente desnuda me hinque cerca de la cama y empecé a besarle el cuello bajando hasta sus bien formados pectorales llagando hasta su marcado abdomen ahí me quede besándolo un rato y con mi mano acariciando sobre su bóxer su pene y con mi otra mano estimulando mi clítoris estaba muy caliente entonces comencé a bajar lentamente sus bóxer hasta sus rodillas saliendo de ellos en gran trozo de carne de 15cm pero todavía estaba flácido entonces comencé a masturbarlo pero no se ponía erecto comencé a darle besos en el glande( la puntita del pene) pero nada que se ponía duro me imagino por el estado de ebriedad que se encontraba, entonces comencé a chuparlo cuando al fin empecé a sentir que esos 15cm se convertían en 20cm una ves erecto comencé a chapárselo poco a poco hooo que delicia era el pene mas delicioso que había probado m hermano de ves en cuando dejaba salir pequeños gemidos esto me asustaba un poco que fuera a despertar pero me excitaba a un mas.

Yo seguía chupando ese gran pene y con mi otra mano masturbándome pero no era suficiente mi vagina me pedía ser penetrada entonces decidí montarme en su deliciosa verga pero si quedaba embarazada de mi propio hermano pensé en la opción de ser penetrada por el ano pero me dio miedo entonces pensé que mi hermano a sus 22 años ya tendría que haber iniciado su vida sexual y comencé a buscar condones abrí sus cajones y nada revise en su ropa interior y si ahí estaba una caja con 5 condones tome uno lo abrí y comencé a ponérselo una ves puesto me subí arriba de el tome su pene y lo apunte en la entrada de mi vagina y comencé a bajar lentamente empecé con movimientos lentos hooooooo que rico se sentía era delicioso, mi hermano solo gemía.

Y empecé a moverme cada ves mas rápido el era mío en ese momento yo tenia el control.

El recostado sobre la coma y yo arriba de el entonces no pude mas sentí que me venia me recosté en su pecho y comencé a besarlo tan fuerte que le hice un enorme moretón deja salir un enorme gemido me sentía en la luna entonces me baje de mi hermano su pene se salio lentamente de mi vagina le retire el condón empapado por mis flujos vaginales pero no había rastros de semen mi hermanito todavía no terminaba entonces lo introduje en mi boca y comencé a chapárselo nuevamente bajando hasta sus testículos y regresando a su pene así estuve como 10min cuando oí un gemido y mi boca se lleno de chorros de semen no me quedo opción que tomármelos nunca había probado el semen era un sabor agridulce me gusto mucho y con mi lengua empecé a lamer los restos de semen que se escapo de mi boca hasta que no quedaron rastros de semen comencé a vestirme y a vestirlo a el que por fortuna no despertó me retire a mi cuarto y me recosté en mi cama no podía creer lo que había echo poro me había encantado.

Hasta la mañana siguiente que desperté ya era tarde me levante y toque la puerta de mi hermano no respondí abrí la puerta y estaba tal cual lo deje no había despertado en toda la noche ni parte de la mañana me dirigí a la cocina a preparar la comida cuando después de unos minutos el apareció atrás de mi preguntando que a que hora había llegado le respondí que ya muy noche el dijo que no recordaba nada que no supo ni como había llegado a casa y que tenia un gran moretón en el pecho,

Yo le respondí pues quien sabe quien te manda a tomar tanto.

Pero esto no paro ahí el otro fin de semana mi hermano también tobo fiesta y no solo fuel ahora fue un trío lo violamos entre 2, pero esa es otra historia




Entregada a mi hijo:
Por Norma

Mi nombre es Norma, tengo 42 años, vivo en Argentina. Actualmente estoy viviendo con mis dos hijos, un chico de 18 años (Martín), y una nena de 12 años (Valentina).

Hace un año y medio me divorcié de mi esposo y quedamos en la casa sólo nosotros tres. Al principio fue difícil, pero con el tiempo todo ha vuelto a ser normal, pero mi sexualidad ya no era la misma.

Sin tener con quién ejercer sexo, ya estaba cansada de masturbarme sola, durante 18 meses, y empecé a ver a mi hijo con otros ojos. Empecé a verlo como objeto sexual y que podría "moverme el piso".

-Por Dios, en qué locura estoy pensando. Dije en mi mente. Me estaba volviendo ‘loca’, con estos pensamientos de deseo y morbo me rondaban por la mente pensando en mi hijo Martín.

Él había terminado la escuela secundaria, estábamos en verano y anda siempre por la casa con un short cortito y nada más. Cada vez que lo veía pasar, ni se debe dar una idea de lo calenturienta que se pone su madre al verlo caminar así por la casa, y para más inri, se le nota el paquete sobresaliendo un poco del pantalón, que muchas veces le dirijo una ojeadita, y de sólo pensar en esto mientras lo estoy escribiendo, se pone húmeda mi bombacha debajo de la mesa.

Cuestión de que pasaban los días, semanas, y yo me masturbaba pensando en mi propio hijo. Sí, me metía dos dedos pensando en mi hijo Martín. Ya estaba que rebalsaba de calentura cada vez que lo veía, inevitablemente mi vista se iba hacia el paquete de mi hijo, quería tocarlo cuanto antes.

Un viernes, viendo televisión por la tarde en la cocina, pasa mi hijo a mi lado y otra vez los pensamientos sucios me invaden.

-No puedo más con esto, tengo que hacer algo. Fue lo que pensé.

Después de bañarme, cocinar y cenar, decido lo que voy a hacer. Esa misma noche voy a irrumpir en el cuarto de Martín. ¿Me estaba volviendo loca? Sí, y de amor por mi hijo, pero un amor distinto al de una madre a su hijo.

Terminamos de cenar, mi hijo se va un rato a internet y yo me quedo viendo televisión. Luego de media hora, Martín me dice que se va a dormir, pues está muy cansado por las cosas que tuvo que hacer durante el día. Yo le dije que me quedaba un rato más y después me iba a descansar.

Pasó una hora desde aquello y me decidí ir a la cama. Estaba pensando si estaba segura de lo que iba a hacer, pero ya no había vuelta atrás, además sabía que si provocaba a mi hijo, seguramente éste tendría ganas de tener sexo conmigo todos los días.

Luego de un par de horas, ya bien entrada la madrugada, decido dar el paso que me llevaría al placer eterno o al rechazo eterno. Estaba dispuesta a asumir el riesgo.

Camino despacito sin hacer ningún ruido, la puerta de la habitación de Martín está abierta, logro entrar y la luz del foco del vecino entrando por la ventana, me permite ver aceptablemente su cuerpo. Está tendido boca arriba, con las piernas estiradas, solo con un pantaloncito, y allí logro divisar otra vez ese objeto de deseo, ese paquete queriendo salir del pantalón. Me acerco a su cuerpo, veo sus ojos cerrados, y empiezo a pasar muy levemente mi mano sobre su pantalón, mmm estaba tocando esa verga que tanto tiempo deseé.

Mientras que con una mano tocaba la pija de mi hijo, con la otra me estaba tocando la concha que ya estaba toda mojadita, mi bombacha estaba empapada de flujo vaginal, y todo gracias a mi hijo.

La verga de mi hijo se puso muy dura, y yo ya no daba más, debía correrme ahí mismo, pero temiendo que se despierte Martín, me fui a mi habitación y me recree toda la situación morbosa que había vivido hace minutos, estaba tan caliente que en 30 segundos de tocarme el clítoris ya me había corrido.

Al día siguiente, me desperté antes que nadie en la casa y me prepare el desayuno. Martín se levantó más tarde y mi hija también. Lo miré un par de veces y no mostraba nada distinto que fuera a acordarse de anoche.

Pasó el día como cualquier otro y llegó una nueva noche. Estuve pensando bastante en la bañera qué hacer hoy, si repetía la experiencia o si intentaba algo nuevo. Estaba claro que no me quería echar atrás en nada, la experiencia de la noche anterior estaba muy presente en mi mente y de sólo recordarla ya se me moja la concha.

Después de cenar nos fuimos todos a dormir y no tenía dudas: iba a repetir lo mismo que la noche anterior.

Otra vez entrando a la habitación de mi hijo, me permite observar todo muy bien la luz del vecino que alumbra a éste cuarto. Veo que Martín está durmiendo hacia un costado, con las piernas acurrucadas. Hoy iba a ser más difícil la tarea de tocar su hermosa y dura pija. Me acerqué a su cuerpo y le acaricié los muslos, iba subiendo hasta tocar su short y empezar a sentir el escalofrío de mi entrepierna. La situación era muy morbosa: una madre entrando al cuarto de su hijo a tocarle la verga para saciar su calentura!.

Segundos después de acariciarle el pene, mi hijo parece que se despierta. Sólo atiné a quedarme quieta como una roca, pero mi hijo sólo se había puesto en otra posición y seguía dormido. Uff que susto!, por poco y me descubre con las manos en la masa (y nunca mejor dicho).

Ésta vez Martín se colocó en la misma posición que ayer: boca arriba con las piernas estiradas y un poquito abiertas. Empecé a tocar su miembro una vez más, ésta vez se puso más duro que nunca, se me hacía agua la boca de solo pensar en chupárselo.

Pero mi mundo se vino debajo de repente. Martín se despertó y me ve con mi mano tocándole toda la pija.

-Qué estás haciendo mamá?? Preguntó mi hijo.

-Ehm, bueno, yo.. es que.. mirá hijo.-Empecé a titubear.-A mami le pasan algunas cosas hijo.. sabes que hace mucho tiempo que papi no está..

-Y qué tiene mamá?

-Bueno hijo, es que a mamá le gustaría estar con un hombre sabes, y no he podido estar con ninguno en todo este tiempo..

-Quieres decir que yo soy el hombre que quieres?

-Bueno, pues.. sí, creo que sí eres el hombre que quiero. Ahora deja a mamá hacer lo que sabe quieres?

-Ok mamá.

Le bajé el pantalón y el bóxer a mi hijo, y vi saltar su dura verga. Comencé a pajearlo lentamente, subía y bajaba con mi mano, mi hijo enseguida se estaba por correr.

-Ahhh ohhh mamá me corroooo uuuhhh.

Mi hijo se corrió dejando caer una enorme cantidad de leche sobre mi mano y su bóxer.

-Hijo te gustó??

-Claro que sí mamá me gustó mucho.

-Ok cariño, ahora me voy a poner a lavar esta ropa sucia y a lavarme las manos, y a dormir que mañana tengo que hacer muchas cosas en la casa.

Mmm había pajeado a mi hijo de 18 años y me había encantado. Llegué al baño y metí el bóxer al lavarropas. Miré mi mano llena de leche y empecé a lamerla toda, tragándome lo que mi hijo me dejó. Me lavé y me fui a dormir más feliz que nunca: di el primer paso con mi hijo y de ahora en más todo sería alegría.

A la mañana siguiente me levanté bastante tarde, a la hora del almuerzo, cociné y levanté a mis hijos para que vengan a almorzar. Empezamos a comer y con mi hijo nos mirábamos bastante, con miradas llenas de calentura y morbo. Mi hija no podía enterarse de tal situación jamás.

Terminamos de comer y recojo los platos para lavarlos.

-Me voy a bañar. Dijo mi hija.

En el momento que mi nena entro a la bañera, nos miramos con mi hijo y lo primero que hice fue bajarle el pantalón y el calzoncillo. Saltó su verga y me la metí directo en la boca, se la chupé 2 minutos y mi hijo no pudo aguantar más.

-Martín córrete en mi boca, vamos.

-Ahh mamá ohhhhhhh. Mi hijo se corrió abundantemente en mi boca.

-Mmm hijo que rica leche, mira como me la trago todita.

-Uhh mamá me calientas mucho, espero poder hacer esto todos los días ok?

-Sí hijo, mami está para que te corras en ella todas las veces que quieras.

-Gracias mamá eres la mejor del mundo.

Luego de tragarme la leche de la corrida de mi hijo, me puse a lavar los platos y obviamente tenía que masturbarme pues yo no me había corrido. Me metí una mano adentro de la bombacha y empecé a masajearme toda la concha, me metí un dedo y luego dos, estaba muy caliente y me corrí dejando un gran gemido.

Valentina salió del baño y todo fue como si nada hubiera sucedido.

Por la tarde salí a hacer unas compras, estuve todo el tiempo pensando en Martín, en el supermercado se me mojaba la conchita y no veía la hora de llegar a casa para hacer de las mías con mi macho.

-Hola hijo ya llegué.

-Hola mamá.

-Dónde está Valentina? Pregunté.

-Está en su cuarto viendo revistas. Me dijo.

-Hijo ven aquí…

Me puse casi en cuatro patas con las manos en el mesón de la cocina, mostrándole todo el culo a mi hijo.

-Ven Martín, bájame el pantalón.

-Estás segura mamá? Valentina podría descubrirnos.

-No se dará cuenta hijo, dale, bájame la bombacha.

Mi hijo me hizo perfecto caso, yo estaba con las manos en el mesón, casi a cuatro patas, con la concha lista para que mi hijo me la meta hasta el fondo.

-Martín, méteme tu verga bien adentro de la concha.

Mi hijo empezó a resbalar su pija en mi rajita, mmm como disfruté ese momento.

-Te la pongo mami?

-Sí hijo dale, métemela bien adentro.

Comenzó a enterrarme la verga, al principio me daba despacito, después un poco más fuerte, mi vagina estaba súper mojada a causa del morbo que me proporcionaba mi hijo.

-Ahh mamá me vengo ya.

-Martín acábame adentro de la concha.

-Uhhh ohhh aaaahhhh.

-Sí hijo, sí, dale, mmm.

Mi hijo se corrió adentro de mí. Me subí la bombacha y el pantalón para que no se me escapara la leche de mi concha. Quería sentir el semen en mi entrepierna toda la tarde. Estaba como una puta perra en celo.

-Mamá eso fue espectacular.

-Sí hijo, cuando quieras lo repetiremos.

Ya no era una madre, era una puta, una perra que en lo único que pensaba era en ser penetrada por mi hijo.

A la noche me bañe y preparé la cena. Cuando nos fuimos a dormir, esperé una hora hasta que mi hija se duerma y no escuchara nada, para poder ir a la habitación de mi hijo. Fui hasta allí.

-Hijo, ven a mi cuarto.

-Ok mamá.

Fui con mi hijo hasta mi cama.

-Está dormida Valentina?. Pregunto mi hijo.

-Sí querido, ya se durmió, pero lo que vamos a hacer tiene que ser en silencio si? Ella no debe despertarse.

-Sí mamá entiendo.

Yo estaba tumbada en la cama y mi hijo arriba mío, nos fundimos en un beso apasionante.

-Martín, sácate la ropa.

Mi hijo se desvistió y ante mis ojos quedó rebotando esa dura y venosa verga.

-Chúpamela mamá.

-Sí ven aquí.

Agarre la pija de mi hijo y comencé a pajearlo, luego de unos segundos me la metí en la boca, mmm como saboreaba con toda mi lengua su hermoso pene.

Luego de dos o tres minutos de mamársela, mi hijo no aguanto más y se corrió en mi boca.

-Ahhh uhhhh ooohhh…

-Mmm sí, hijo, sí córrete en mami, sí.

Me tragué toda la abundante leche que mi nene me dejó en la boca.

-Mami perdóname que me venga tan rápido, es que me calientas tanto que no puedo aguantarme.

-No te preocupes hijo, es algo normal porque eres muy joven. Pero esto no termina eh. Ven ábreme las piernas y sácame el pijama y la bombacha.

Mi hijo lo hizo, me quito el pantalón pijama y mi bombachita ya empapada de tanto flujo vaginal que chorreé.

-Chúpame la concha hijo, empieza con el clítoris.

-Es la primera vez que lo voy a hacer mamá.

-Ok, aprenderemos juntos.

Mi hijo me empezó a chupar la raja y yo estaba volando en el séptimo cielo. Estaba a punto de correrme con mi hijo metiendo su lengua en mi mojada vagina.

-Ahh no pares Martín, no pares. Uhhh ohhhhhh…

Me corrí en lengua de mi hijo.

-Lo hice bien mami?

-Sí, estupendamente bien hijo.

-Muy bien bebe, ahora entiérrame esa verga que ya la tienes parada de nuevo si?

-Ok mamá.

Yo estaba acostaba con las piernas abiertas y Martín arrodillado con su mástil apuntando directo a mi agujero.

Comenzó a metérmela, mm que gran sensación sentir la verga de tu hijo adentro.

-Dame fuerte hijo, penétrame duro.

-Ahh perra te gusta que tu propio hijo te la ponga?

-Ohh sí hijo, me encanta que me la metas hasta el fondo de la concha.

Mi hijo me seguía taladrando, pero hablábamos despacio para que su pequeña hermana no escuche lo bien que la estábamos pasando.

-Me vengo mamá no aguanto más. Ahhhhhh…

Mi nene sacó su verga dura de mi conchita y acabó sobre mi vello púbico.

-Mmm que rica cojida me pegaste hijo.

-Te gustó perra?

-Si Martín… ahh.

Martín se fue a su cuarto y yo me quedé paralizada en la cama, extenuada ante tal cojida que me dio mi hijo, me toqué todo el vello púbico cubierto de leche, una leche que me encantaba tragar.

Me quedé dormida así, desnuda, sucia, con la concha roja de tanta pija y con leche en el pubis.

Al día siguiente era feriado, por lo tanto me desperté otra vez bastante tarde.

A la hora del almuerzo mi hijo se sentó al lado mío, y estábamos frente de mi hija.

Yo llevaba una falda que me llegaba hasta las rodillas, empezamos a comer y luego de unos minutos siento que mi hijo me está tocando mi muslo por debajo de la mesa, en frente de su hermana. Sentí un cosquilleo que recorrió todo mi cuerpo, estaba excitada al máximo nivel y no iba a detener a Martín en ese momento: quería más.

Mi hijo recorrió todo mi muslo y abrí mis piernas así tenía más fácil la labor. Luego pasó su mano por arriba de mi bombachita, en el pubis, hasta llegar a mi concha. Bajé la mano como haciéndome la que me rascaba la pierna, pero lo que hice fue correrme la bombacha a un costado, así mi hijo tenía toda mi conchita a su disposición.

Pasó su mano muchas veces por mi raja, de más esta decir que en ese momento se me chorreaban las piernas de excitación, metió un dedo en mi concha y solté un gemido.

-Qué pasa mamá? Preguntó mi hija.

-Nada querida, creo que me pico un mosquito.

Fue lo primero que se me ocurrió, mi hijo ni lerdo ni perezoso volvió a la carga, metió dos dedos en mi cajeta y comenzó a moverlos adentro mío. Si no paraba en instantes me iba a correr ahí mismo.

Mi hija se levantó de la mesa y se fue a mirar televisión al living, que estaba al lado de la cocina. Martín enseguida sacó sus dedos de mis entrañas y se los llevo a la nariz para olerlos. Ese gesto me puso mas caliente todavía.

Me levanté de la mesa y agarré de la mano a Martín.

-Ahora que Valentina está en el living, podemos cojer aquí mismo.

-Pero sólo está a 5 metros en el living.

-No importa, no nos verá.

Mi hijo estaba sentado en la silla de la cocina, yo me bajé la bombacha hasta las rodillas y le bajé el short y el bóxer a mi hijo. Enseguida me senté, ensartando su verga en mi concha.

Estábamos de frente uno al otro, mientras yo cabalgaba encima de mi hijo, Valentina estaba del otro lado de la puerta mirando televisión, puerta que estaba abierta.

Seguí cabalgando un minuto más.

-Ohhh perra me corro!!. Dijo Martín en un tono de voz muy bajo.

-Mmm si yo también hijo.. aaahhh ohhhh.

-Uhh.. te acabo adentro puta?

-Sí, si, si lléname la concha de leche.

Los dos acabamos al mismo tiempo, mi hijo soltó una cantidad de semen impresionante, me inundó la raja.

Me levanté de su fierro apuntando al cielo y se me chorreaba la leche por las piernas. Me fui a la cama a dormir la siesta.

A pesar de que con mi hijo solo tenemos sexo espontáneo, sin previas, me corro en un abrir y cerrar de ojos igual que él, por la calentura y morbo de las situaciones que lo hacemos.

La tarde pasó tranquila y nos recuperamos del polvo que me echó al mediodía, para lo que se venía a la noche.

Ese día hacía muchísimo calor, y como sólo disponemos de un aire acondicionado en casa, y está ubicado en mi habitación, esa noche dormiríamos los tres en ese cuarto. Mi hija y yo en la cama, y mi hijo Martín en un colchón abajo.

Fuimos los tres a dormir, después de que pasen unos cuantos minutos, me aseguré de que Valentina se haya dormido al lado mío, y bajé de la cama para acostarme en el colchón de abajo con Martín.

Hablando en tono muy bajo:

-Valentina ya se durmió.

-Ok mamá.

-Qué quieres hacerme ahora bebe?

-Quiero romperte toda la concha mami.

-Mmm asique quieres dejarme toda la raja hinchadita y roja?

-Sí, putita quiero cojerte hasta reventarte la concha.

Fui directo a su pija, la agarré por encima del short, y noté que esta vez no tenía bóxer.

-Mmm veo que andas bastante suelto por ahí abajo eh.- Le dije.

-Sí mami… la tengo bien dura y parada para vos.

Le bajé el short y yo me quité la braga, esta vez dormía con la falda.

Comencé a chupar la verga de mi nene, chupe y chupe, pero no quería que se corra ahí mismo. Me la saque de la boca y le dije que quería sentir su lengua otra vez sobre mi raja, asi que me senté arriba de su cara, poniéndole mi concha arriba de su boca.

Me movía para adelante y para atrás, mientras mi hijo me succionaba con su boca mis labios vaginales, yo también casi me corro pero salí justo a tiempo.

-Ok hijo ahora vamos a coger.

-Sí ma.

Me senté arriba de su polla, a cada cm que iba entrando su pija en mi concha, un leve gemido que no podía contener.

Me la enterré hasta el fondo y comencé a cabalgar como en la cocina.

-Ah mamá por favor muévete así, así.

-Te gusta hijo? Te gusta que tu mama sea una puta?

-Sí mami me encanta, eres una puta perra.

-Ahhh ohhh uhhhh

Después de cabalgar sobre mi hijo dos minutos, me corrí, me chorreaba el flujo de mi vagina, estaba extasiada.

-Dale Martín córrete, vamos.

-Me vengo mami, me vengo yaaaa

-Sí hijo sí, vamooos.. ohhh.

Martín se corrió, sentí un chorro tan caliente adentro mío que quería quedarme ahí para siempre.

-Uf hijo, creo que se me rebalsó la concha.

-Ah mamá eres perfecta.

Me subí a mi cama y mi hija seguía totalmente dormida. Me puse la bombacha y me dormí más plácidamente que nunca..




Lo hice con mi hijo
Por anonima

En primer lugar parto por decirles que lo que escribo, es como alguien escribió inteligentemente en una de las historias con su abuela, no escribo “para que les guste o disguste”. Escribo es para contar mi historia y de alguna manera encontrar una válvula de escape, que me permita mitigar algunas preocupaciones. Ojalá también dialogar con otras madres, hijos o hijas que han pasado por estos momentos incestuales y que de una u otra manera buscan un diálogo constructivo, es decir que vivieron o viven este estilo sentimental, amoroso, sexual y que no son meras historias de fantasías, que son otra masturbación mental.  Pero quiero que se me entienda bien que no estoy en contra de esas fantasías, porque cada persona somos portadoras de fantasías matinales o nocturnas.

Primero, les cuento que soy una mujer casada, de 39 años, dotado de un buen cuerpo, buenas caderas y nalgas, buenos senos, todavía duros y creo que soy bien proporcionada físicamente, lo que me ha traído algunos problemas en fiestas o actos públicos. Unos cuantos hombres me han galanteado, piropeado y propuesto infidelidades, claro las he rechazado. Mi esposo es gerente de ventas de una compañía, por lo que económicamente tenemos una vida holgada, sin presiones económicas. Jamás intenté crearle problemas.  Tengo formación universitaria no completa. Con mi esposo hemos procreado un hijo de 18 años y una hija de 16.

En la vida sentimental mi hogar es estable y nos hemos manejado con mucho amor y respeto. En lo sexual, les cuento que en estos últimos seis meses mi esposo, por efecto de su trabajo me ha abandonado bastante.  Tiene que viajar con alguna regularidad y muchas veces llega al hogar cansado.  Yo le comprendo, no le exijo más allá de lo que puede darme en buena lid.  Pero mi cuerpo es mi cuerpo y pide que le atienda en sus necesidades biológicas.  Entonces la masturbación es mi consuelo, lo hago con frecuencia y de distintas formas, especialmente cuando estoy sola.  Algunas veces cuando mi marido está dormido.

El mes pasado mi esposo tuvo que viajar al exterior, por un mes.  Entonces decidimos que se fuera con mi hija para que visite algunos de nuestros parientes, que siempre nos invitan.  Entonces me quedé sola con mi hijo, que lo llamaremos Rubén.  A los pocos días del viaje mi hijo, que es un muy buen joven, pero tímido, fue hacer deporte con sus compañeros de estudio.  Mi gran sorpresa fue que a la tarde llegó un automóvil y bajaban a mi hijo con sus compañeros, prácticamente lo traían entre dos amigos.  ¡Qué susto! ¡Casi me desmayo!… Salí corriendo a recibirlo y preguntar qué pasó.

Me explicaron que un joven del equipo contrario le dio una fuerte patada en el interior del muslo derecho y luego se cayó un poco mal.  Que le pusieron un linimento para el dolor y la inflamación, pero que debía tomar unas pastillas y frotarse un diclofenaco.  También recomendaron un baño en agua caliente.  Se fueron los compañeros. Lo llevé al baño. Como estaba todavía con su pantaloneta con mi ayuda se metió a la tina.  Un baño de agua bien caliente. Una vez seco me llamó para ayudarle ir a su cama.

Se durmió hasta las nueve de la noche.  En la noche debía frotarse la crema.  Se encontraba mejor, más aliviado.  Lo acomodé en la cama para el tratamiento y masaje en la parte interior del muslo.  Muy cerca de la ingle tenía un moretón. Solo tenía puesto su calzoncillo blanco.  Comencé con las frotaciones, un sube y baja y masajes  de derecha a izquierda, cuando de pronto vi que por dentro de su calzoncillo algo comenzaba a moverse, seguía con los masajes y con mis ojos a ese bulto que daba saltos  internos. No resistía la tentación de acariciarlo, pero mis dedos llegaban hasta la ingle, casi a sus testículos, y de pronto vi que su pene se había endurecido y que lo tenía parado.

Rubén miraba para otro lado, quería que me mirara, pero no. Con mis manos llegaba casi a su mismo pene con el deseo de abrazarlo, que lucha interna entre el querer y “la moral”, era mi hijo. Mi vagina se estaba humedeciendo.  Ese pene se había agrandado, su interior parecía una carpa. Pensé que estaba masoquista y decidí darle un beso, cobijarlo y salir de inmediato.

Fui a mi dormitorio, me desnudé y tendí en la cama en mil posiciones, me masturbé con mis dedos, metía en la vagina los que podía y con la otra mano masajeaba mis senos y apretaba los pezones que estaban grandes y duros.  Mi clítoris fue víctima de mi lujuria, pensaba en el pene y los testículos de mi hijo, metía mis dedos por la vagina y el culo, me venía orgasmo tras orgasmo.  Parecía loca.  No me bastaba, agarré mi peine de cabello que tiene un buen cabo y me lo metía por la vagina y el culo. Para no gritar me tapé la boca con la almohada, pero me salían unos grititos y cuantas palabras y frases eróticas que no me podía contener.  Terminé extenuada revolcándome en la cama.  Tenía mi vagina adolorida igual el culo. Pero llena de placer que estaba restringido. Me dormí hasta el otro día.

A las ocho de la mañana fui a ver a Rubén, estaba despierto, le di un beso en la frente, unas caricias y me contó que sentía mejor, menos dolor en el cuerpo.  Le dije que no se levante y le traería el desayuno y luego el masaje con la crema.  Le preparé un buen desayuno. Un descanso, vine con las pastillas para que se las tome.   Cuando levantó las cobijas me di cuenta que ahora, el pícaro tenía una pantaloneta bien cortita y ancha, creo cortó las piernas de la pantaloneta.

Abrió las piernas y comencé con el masaje. Con los movimientos, podía ver sus testículos y un poco de sus pelos; a poco rato asomó la cabeza de su pene.  Yo le miraba con entusiasmo. El no me miraba a mí, tenía la cabeza a un lado mirando hacia la ventana, con las frotaciones se estaba excitando porque enseguida asomó su pene y poco a poco se paró en toda su plenitud como saludándome. Yo ya no pude contenerme y le acaricié y le dije al pene, parece que no dormiste bien. Oh, pobrecito parece que quieres también unos masajes.

René movió su cabeza como diciéndome sí pero rápido.  Pero que lucha la mía, ¿que hago ahora con la verga de mi hijo en mis manos?, comenzó mi gran excitación, me puse cómoda y le bajé la pantaloneta, que lindo espectáculo unos pelos negros le bajaban desde el ombligo y le cubrían alrededor de los huevos.  Una verga dura, de buen tamaño, nada de enormidades. Con una mano le acariciaba los huevos, que los tenía colgados, mi mano se aproximaba cerca del ano.

Con la otra mano le acariciaba esa hermosa salchicha, que gracioso ver como le salía y le entraba la cabecita sonrosada de su verga, claro era la verga de mi hijo que yo le había parido. Con mis manos sube y baja la piel, la verga la sentía más caliente y en medio del dolor Rubén movía el culo de atrás para adelante y me gritó más rápido, más duro,  aceleré y con mi mano le apreté la verga, en un momento explotó, ¡cómo le salía la leche, que hermoso!  ¡Parecía que me devolvía la leche que él había mamado de niño! ¡Como quise mamarle la verga!, nunca lo había hecho con mi marido.  En esos instantes me vino un orgasmo que ya sin ambages me aprisioné mi vagina con mi mano. Traté de que su mano me apretara la vagina pero estuvo un poco lejos entonces me acerqué y aprisionó mis tetas mientras yo terminaba de pajearme.  Estaba exhausta.  Con su pantaloneta le limpié la verga y me limpié las manos.

Lo único que me dijo era, gracias, gracias mamá.. Me despedí de Rubén esta vez con un beso en la boca, aunque quería quedarme y de una vez culear con él.  Al fin me fui a mi dormitorio, me tomé un baño y en la bañera me di otra tremenda paja con agua caliente y la ducha manual.  Este placer que me dí sería para escribir otro capítulo.

Transcurrió el día normalmente. Yo tuve que salir por algunas diligencias y compras de la casa.  La sirvienta debía darle de comer a Rubén.  Por la tarde una reunión con amigas se contaron unos chistes bien subidos de tono con palabras gruesas y vulgares que nos causaba risa, especialmente una de ellas usaba todo el lenguaje tabú, yo me sonrojaba pero me gustaba pensando en mi hijo.  Me preguntaron que me veían nerviosa, intranquila.  Les conté lo del accidente de hijo cuando hacía deporte y ellas me consolaron. Llegué ya para la cena. Solo cenó Rubén. Luego un poco de televisión para ver las noticias.

Terminadas las noticias me fui a mi dormitorio para prepararme para la noche.  Estando allí otra lucha, mi cuerpo pedía ir desnuda, pero mi conciencia de madre me reprimía,  ¿Que hago? Esa era la pregunta… Me recriminaba, no seas tonta… No lo hagas…  Pero había otras voces que me decían, ayuda a tu hijo. Anda, anda. Te necesita. Finalmente decidí ir con una camisa de cama transparente pero sin nada al interior. Me arreglé el cabello, algunos cosméticos.

Fui al dormitorio de Rubén, lo primero que me dijo:  ¡Qué linda se te ve mamá!  Te quiero mucho, mamá… Le contesté, tú también.  El clavó sus miradas en mis tetas y luego a mi vagina, él podía verla Le pedí que se prepare para los masajes y la crema. Me di la vuelta y me acarició el culo, masajeándolo un poquito, le di tiempo para que lo haga. Me dijo que estaba con el pijama. Ahora tenía que ayudarle a quitarse el pantalón y el muy sinvergüenza no tenía nada debajo.

Sabía como tentarme. Un bonito cuerpo del muchacho, pero entre sus piernas en medio de un bosquecito, estaba un nido con un par de huevos y una verga dormidita esperando que la acaricie.  Le puse un poco de la crema y unos masajes en el muslo, de a poco la verga se iba parando, qué lindo espectáculo.

- Así Rubén párala, párala mi amor.

Me acerqué y le besé en la boca, me contestó con otros besos apasionados y desesperados.  Besos que no los había tenido por tiempos. Maniobré para que la camisa se vaya para arriba y la vagina quede al descubierto, Rubén metió su mano entre mis piernas y me acarició la vagina.  Me di cuenta que no sabía que hacer, le dije que busque el clítoris, tuve que guiarle con mi mano, que manos más suaves y delicadas acariciaban mi chochito, le pedí lo haga más duro, mientras yo comenzaba a jugar con su verga. Le pregunté que si ya había conocido mujer, me dijo que no. Qué más emoción acariciar y jugar con una verga virgen.

De inmediato decidí mamársela.  Me subí encima de Rubén y me acomodé para hacer un 69.  Qué linda sensación en mi boca llenarme de esa virgen verga. Al comienzo tuve resistencia pero logré metérmela toda, No sabía que cosas hacer, pero me la metía y sacaba y luego con la lengua lamía como si fuera un helado, acariciaba sus huevos, eso le gustaba mucho y me pedía que siga, siga, siga y no pare.  Por su lado me besaba y lamía la chucha.

Metía su lengua en mi raja, como tratando de descubrir secretos en esa cueva secreta.  Mis jugos vaginales salían, sus jugos seminales también hasta que explotamos, Rubén quiso sacar la verga de mi boca diciéndome voy a terminar, pero yo no le dejé, quería que me devuelva la leche que él me había mamado. Vino esa leche por primera vez, no tuve asco, era la leche de mi hijo, sabrosa como la de su madre. No dejé que se desperdicie una sola gota, aunque fue imposible, salía por mis vértices bucales. Rubén me chupaba y estiraba el clítoris con su boca, en un momento puso sus manos por el culo, le pedí que me meta los dedos en el culo, un poco incómodo. Levanté mi cuerpo para darle más posibilidades para que meta sus dedos y a si lo hizo.

Casi sentado en su cara metía sus dedos en mi culo otros y en la concha. Y tuve unos tres orgasmos seguidos.  Terminados me puso a su lado y le besaba con frenesí, mientras él aprisionaba mis tetas, me dijo quiero mamarlas.  Yo me acomodé para que mame, lo hacía con pasión, a momentos mordía mis pezones, el placer era más grande que el dolor, con la otra acariciaba mi hambrienta concha.  Cansados me quedé dormida a su lado. Creo que por una hora y media.  Me desperté y como perra en celos nuevamente comencé acariciar la dormida verga de Rubén. Se despertó y me masajeó las tetas.

Otra vez estaba arrecha, cachonda. Logré que la verga de Rubén se pare, obedezca a mis caricias.  Como no podía moverse mucho, decidí sentarme sobre ese hermoso pedazo de carne y músculo, duro como un palo. Me senté de espaldas a su cara, abrí las piernas, tomé ese encanto de salchicha y me la puse en la chucha y de un golpe me senté, como estaba mojadita entró de una, me hice para atrás para que pueda acariciar mis tetas, que las agarró con las dos manos. Yo movía el culo con su verga tiesa y virginal adentro hasta el fondo, me contorsionaba como la Shahira, luego me levanté y me di la vuelta para culear de frente, su verga seguía dura como un palo y con mi mano la puse en la raja y la metí de una.

Mis tetas con el suba y baja saltaban y Rubén tenía la oportunidad de mamárselas de rato en rato, estábamos para terminar y le pedí que me acaricie el culo, me estrujaba las nalgas que me dejó unas marcas, Yo le pedía, -Culeammmee Rubén, así más duro, culeeeeaaame, culeammeeeee, dale maaaasssssssssss, por favor, que tienes una verga deliciosa, méteme hasta los huevos, métemelos, no te detengas, meteme todo, todo lo que puedas

De pronto me bañó con su leche que salía a borbotones y yo terminaba a gritos diciéndole, -Que rico Rubéneeeen, eres grandioso, tienes una verga pequeña pero excepcional, dura, caliente y con mucha leche.  De inmediato me di aliento para ir hasta su verga y mamarla, quería saber cómo era el sabor de esos dos jugos de su virgen verga y de mi chucha hambrienta de placer.  Y se la mamé por un largo rato. ¡Ay que rico amigos!, le mamé hasta los huevos.  Qué excitación, por varios días se me quedó esa sensación de tener sus huevos en mi boca.

Rubén me dijo, -Eres grandiosa mamá, me has enseñado lo que es el placer sexual.  No lo sabía, y me has desvirgado, con mucho placer y mucho amor. Eres mi maestra y madre, te amo y te respeto más que nunca por estos cuidados y placeres que me das.  Por haberme enseñado ese sublime lenguaje erótico, sin tapujos. Por haberme enseñado a ser hombre, por haber aprendido el funcionamiento de mi propio sexo, de todo mi cuerpo.

Por saber cómo hacer el amor y comerse una vagina con amor.  Cómo no amar tu vagina si por allí me trajiste al mundo.  Nunca sabía la potencia que tiene un clítoris ni el valor total de mi lengua para acariciarlo y envolverle como un recién nacido.  Gracias mamá por haberme enseñado a ser feliz a una mujer y gracias por haber aprendido de tu sensibilidad y lujuria para coger, para culear, para foliar.  He mamado de tus senos y ahora de tu rica vagina, antes tuve la leche hoy los jugos, que combinación más perfecta.

Lindas palabras de mi hijo, ¿verdad?

Bueno amigos y amigos podría seguirles contando con todos los lujos y detalles los juegos y placeres que nos dimos por tres semanas consecutivos. Fueron de intensa lujuria. Pero una cosa si les cuento. Le pedí a Rubén que estas culeadas las guardáramos en secreto.  Que él ni yo debíamos enamorarnos ni repetirlas después que vengan su padre y su hermana. Que él debía buscarse una novia y que yo le ayudaría en todo lo que quiera, que cuando la quiera culear la puede traer a la casa o buscar su mejor sitio.  Así lo pactamos y lo estamos cumpliendo, aunque hay momentos que quiero romper el compromiso.

Si gustan me agradaría que me den su opinión para conocer de cerca un poco de las reacciones de mujeres y de hijos o hijas que han pasado por la misma situación o situaciones parecidas de incesto. O si tienen preguntas, o quieren compartir sus experiencias o sus dudas conmigo están todos y todas bienvenidas  Es un tema difícil pero hay que tratarlos.

Con mucho aprecio.

Autora: Margot del Alba




Hice el amor con mi linda madre
Por Arrecho

Hola me llamo Arrecho el relato es producto de una noche de alcohol y lujuria.

Mi Madre es una mujer muy hermosa que me tuvo a los 17 años ella trabajaba como modelo de pasarela para ropa de moda, mi Padre la abandono cuando se entero que estaba en cinta, desde entonces nunca le he conocido hombre alguno, ahora ella tiene 40 años yo 24 vivimos en el Perú, esto fue algo progresivo siempre vivíamos solos y nos paseamos con ropa interior en la casa sobre todo en verano, pero como siempre pasa las revistas porno, los amigos, las películas porno fueron haciendo mella en mi y empecé a ver a mi madre con ojos de hombre, cada vez se me hacia mas difícil mirarla en ropa interior y no tener un erección, ella sigue practicando aeróbic y hace pesas o sea tiene un culito bien duro y unas tetas bien paraditas sin hablar de que tiene una carita de ángel.

Siempre viste con esas falditas delgadas que se pegan al cuerpo y de vez en cuando aprovechaba para rozarle mi pene duro por esas ricas nalgas, ella se daba cuenta pero no le tomo importancia, pero una noche nos invitaron a una fiesta de sus amigos modelos, nos miraban como si fuéramos enamorados yo soy alto y simpático, bueno resulta que empezamos a tomar unos whiskys la cosa que nuca me presento como su hijo solo decía,... te presento a Marcelo.. bueno las hora fueron pasando y siempre estaba parada delante mío yo sentía sus nalgas duras que se apoyaban en mi polla dura, yo me rozaba a tal extremo que empezaron a salir una gotas de liquido seminal, bueno estaba seguro que ella también me sentía, pero entonces me olvide de quien era ella y le pase el brazo para que se pegara mas a mi, y ella no puso resistencia estábamos muy mareados y nos fuimos como a las 3.oo am de la madrugada tomamos un taxi y nos sentamos en la parte trasera del carro ella se recostó a mi y yo la abrace le besaba las mejillas, le sobaba las piernas subía lentamente hasta los muslos, casi podía ver el triangulo blanco de su truza, ella llevo su mano a mi polla que ya estaba a mil y me dijo hijo eres todo un hombre, en ese momento la empecé a besar, nuestras lenguas se encontraron desesperadamente hasta que llegamos a la casa, bajamos casi cayéndonos del taxi.

Una vez dentro de la casa nos quitamos la ropa quedándonos completamente desnudos, ella decía el nombre de mi padre creo que se confundió por la borrachera que traia.

Me empezó a mamar la polla dura de tope a tope yo no podía creer lo que estaba pasando mi madre con mi pinga en su boca cogiéndome las bolas, la escena me excitaba mas así que se me vino la leche llenando toda su boca chorreándose por la comisura de sus labios, siguió chupando y se trago toda la leche, poniéndome al firro otra vez se echo con las piernas bien abiertas enseñándome la concha, se la fui metiendo poco a poco quería gozar cada momento, hasta que estaba completamente dentro de ella, empecé a moverme de una manera salvaje ella gritaba decía destrózame Carlos, es el nombre de mi padre, a mi no me importaba yo seguía penetrándola luego se volteo se puso en cuatro patas y cogió mi polla y se la llevo al orificio del ano yo estaba como loco y empujaba sin contenerme, ella gritaba de dolor yo también gemía de dolor y placer por que ese huequito apretaba mucho hasta que termine llenándole su culito de leche, ella también tuvo su orgasmo quedándonos tendidos en la cama desnudos y sudosos

En la mañana siguiente mi madre se despertó y se dio cuenta de lo que había sucedido, grito y dijo Marcelo!!!! ...no puede ser yo me desperté y le dije si mama fue hermoso y ella me dijo hijo no ...yo pensaba que estaba con tu padre...

Le dije que ya no importaba eso que de ahora en adelante yo seria su hombre y que la amaba mucho la bese en la boca y volvimos a amarnos, no salimos ese día, y hasta la fecha llevamos una vida de pareja.....



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