lunes, 1 de octubre de 2012

ZOOFILIA


Mi perro y yo
Por Carolina 17 enero 2013


Les relataré mi primer aventura zoofílica la cual viví hace ya un tiempo.

En la soledad de mi vida entre el trabajo y las labores cotidianas me decidí a dar una vuelta con unas amigas las cuales me llevaron a la casa de Jessica la amiga con todas las facilidades modernas. Tenía carro, teléfono, internet, televisor, VHS, entre otras cosas.

Mis amigas me dijeron: "te tenemos una sorpresa Carolina ya que sabemos que eres virgen, y sabes muy poco de estás cosas"; de pronto una de mis amigas me tapó los ojos con sus manos y me guió al sillón, podía escuchar a mis otras amigas riendo maliciosamente y moviendo muebles y demás cosas...

De un pronto a otro me destaparon los ojos y tenía al televisor gigante de Jessica frente a mí proyectando una película pornográfica...

Podía ver como el pene del hombre entraba y salia de la vagina de la mujer, como se la metía en la boca y para finalizar en el culo...

Esto me calentó al límite, de pronto se acabo la película y quedé impactada; mi amiga Jessica me dijo te iré a dejar a tu casa, y me subió a su auto, en el trayecto no podía alejar de mi mente aquellas imagenes... al bajar del auto mi amiga notó que le había manchado el asiento del auto con mis jugos y me dijó: "no tenía idea que te iba a calentar así"; yo me ruborise y entre presurosa a mi casa (en la cual vivía sola, porque estaba lejos de mi casa paterna, estudiando en la universidad).

Después de ver cuando se marchaba Jessica en su auto diciéndome que no me preocupara por lo del asiento, recordé que no había alimentado a Fido, mi perro, un ermoso Gran Danés de ocho años le puse su alimento en un plato, y salí al patio a alimentarlo.

Fido se me quedó viendo raro, se aproximó a mí a olfatearme, yo me asuste y entré en la casa pero Fido me siguió de pronto me percate de lo que pasaba, Fido había olido mis jugos vaginales y noté como su pene empezaba a crecer y crecer, hasta que la mayoría se le había salido...

Me dió curiosidad por saber lo que sentía la mujer de la pelicula, me apresuré a tomar su pene en mis manos, estaba caliente y era muy grande, luego me lo introduje en la boca; en ese instante Fido empezó a empujar; hasta llegar su pene muy dentro de mi garganta me dolía mucho pero no podía evitar que Fido lo metiera cada vez más hondo, luego Fido se regó en mi garganta y me ahogo con su semen, casi no podía respirar, hasta que su pene se redujo un poco y al calmarse retiré su pene de mi boca, este todavía choreaba abundante semen... fue una experiencia que me excitó aún más y me desnudé ante Fido; su pene creció de nuevo, aún más que la vez anterior y me excité más al verlo, me senté bien abierta ante Fido el cual se fue acercando despaciosamente, hasta llegar y empezar a lamer mi vagina llena de jugos, tal como en la película, luego me dí vuelta hasta quedar incada ante Fido, el cual me montó y presurosamente me penetró...

Sentía como metía todo su pene en mi vagina de un solo golpe y como perdía mi virgiinidad, proclamando un gran grito de dolor y de placer: "Oooooooohhhh Diiiioooooosssss"; Fido siguió arremetiendo contra mi inexperta vagina cada vez más y más en mis adentros yo sentía todo el peso de mi gran danés y el enorme grosor de su pene, hasta que por fin se vino y me la sacó, caí rendida al piso en un frenético orgasmo, sentía como choreaba sangre de mi virginidad perdida mezclada con semen de Fido por mis muslos, mis jugos salpicaron el abdomen de mi perro y parte de mi trasero...

Fido sintiendo este aroma enpezó a olfatear mi trasero y a lamerlo con lo que se excitó nuevamente yo le decía "Fido no, no hagas eso"; pero estaba indefensa con mi trasero en alto, bajo Fido el cual era muy pesado.

Le dije "no alejate Fido suficiente" pero de la excitación no me obedació me montó nuevamente y procedió a metermela en el culo; sentía como se me desgarraba el culo y gritaba "nooooooo, nooooooo noooooooooooooooooooooo" Fido arremetía contra mí pobre culo hasta que de pronto el dolor se redujo y Fido se vino nuevamente esta vez en mi trasero... intentó bajarse pero no pudo ya que me había metido la parte más ancha de su miembro, tuve que esperar a que se le deshinchara un poco para safármelo...

Después de esto y venirme nuevamente me cubrí la vagina y el culo para que no se me montara nuevamente y me deslicé de debajo de él.

Saqué a Fido de la casa y me tiré en la cama a llorar, había sido violada por mi perro con el cual había compartido mi adolescencia...

Luego de unos días se me pasó la congoja y el recuerdo de estas experiencias se adueñaban de mí; sin darme cuenta me empezaba a masturbar mientras me bañaba, mi vagina latía al contacto de mis dedos; y me sentí tentada a hacerlo nuevamente con mi perro...

Me desnude y me calenté lo suficiente metí a mi perro y lo inste a venir hacia mi que estaba tendida en el suelo bien abierta; Fido se acercó con sus ojos brillando y empezó a lamerme la vagina muy excitado, mis jugos vaginales brotaban como agua de un cántaro con cada uno de sus lengüetasos, llenando de ellos la lengua de mi frenético gran danés... todo su pene salió y me le acerqué por debajo de las piernas y comencé a lamerlo muy despaciosamente el hundió su enorme cabeza entre mis piernas y su pene en mi boca quedando en un estilo de 69 cada vez hundía más y más profundo su pene en mi garganta yo intentaba comérmelo todo hasta que Fido se vino en mi garganta, yo chupaba y tragaba su enorme venida, luego seguí chupando hasta dejarlo bien excitado, me puse incada frente a Fido el cual presurosamente me montó y me penetró muy profundamente por mi vagina que deseaba su miembro se mantuvo así por unos segundos, luego empezó a meterla y sacarla muy rapidamente; Fido lloraba de placer y yo gemia; con cada gemido sentía su pene más y más dentro de mí, y yo le decía: "así Fido poseeme; soy tu perra, dale, daaallleeee dddduuuuurrrrooooo"; hasta que me metió la parte más gruesa de su pene me vine en un orgasmo masivo al mismo tiempo que Fido..

Quedé tendida en el suelo y sentía el pene de Fido aún en mi interior; con mis manos examiné la situación, me dí cuenta que Fido al meterme lo más ancho de su pene y por lo angosto de mi vagina nos habíamos quedado "pegados"... esto provocó que Fido siguiera metiéndolo aún después de venirse pero esta vez sentía como me hundía más y más lo más grueso de su pene y gritaba de dolor. Me percaté que abrieron la puerta, alguien venía; era Jessica que me vió con Fido y se sorprendió (era la primera vez que me veia así pero no la última), me dijo que haces Carolina y notó mi triste situación presurosa fue por agua fría y se la pasó por el pene a Fido así se le redujo de tamaño y Jessica lo sacó luego caí al piso y mi miel mezclada con el semen de Fido brotó de mi vagina...

Jessica me dijo "¿Carolina porque?" y me tomó en sus brazos y me acarició la cara; le dije "quería sentir lo de la mujer de la película" y empezó a acariciarme los pechos; yo asombrada le dije "que haces" y ella se inclinó sobre mi vagina la exámino y lamió tan despaciosa y amorosamente los jugos que de ella brotaban que me regué en el acto; quedando desmayada por tanto placer en un día...

Al otro día desperté en mi cama, por unos sonidos que venían de la cocina, me levante estando todavía desnuda noté que Jessica me había aseado (me limpió todos los jugos); me aproxime a la puerta y escuchaba "ahhhhhhh, ahhhhhhhh, ahhhhhhhhhhh" luego me asomé por la puerta y estaba Jessica con su novio haciendo el amor en el piso, podía ver como el pene de Brian (el novio de Jessica) entraba y salía de la vagina de Jessica ella se doblaba de placer; esto me excitó y empecé a acariciarme todo mi cuerpo, y empecé a gemir de placer; Jessica se percató y vino a ver lo que pasaba, me encontro con la mano entre las piernas y me dijo "¿quieres sentir a un hombre?" yo le dije que sí.

Entró Brian a la habitación con su enorme pene erecto y me dijo "vamos nena, acuestate y te haré tocar el cielo" así lo hice y el me abrio las piernas, sin más que decir me penetró hasta el fondo, yo grité, el la sacó y la volvió a meter; luego me puso sobre él y Jessica salió de la habitación, luego Brian me inclinó sobre él dejando mi trasero en el aire y siguió penetrandome...

Al rato entró Jessica con Fido, el cual venia excitado y Jessica se paso los dedos por la vagina y los paso por mi ano después de esto Fido olfateo mi trasero y me monto; Jessica le guio el pene hacia mi orificio y dio el primer empujon... Fido sabia que hacer luego...

Yo gritaba de placer y dolor "OOOOOOOhhhhhhhh diiiiiiiiooooooooossssssssss mmmmeeeeeee dddddduuuuueeeeelllllleeeeeeee mmmmmmmmmmuuuuuuucccccccchhhhhhhhooooooooooo" estaba siendo penetrada por mi vagina y mi ano por hombre y por bestia era muy excitante y placentero.

Sentía como los emormes penes entraban más, más y más dentro de mí, sentía como me estrechaban la piel en mí interior casi se rozaban; de un pronto a otro, sentí como empezaron a penetrarme más rapido yo me revolcaba de placer hasta que Brian y Fido dieron su estocada final, me penetraron con toda su fuerza y grosor de sus penes...

Después de esto me vine y bañe a Fido y a Brian con mi venida y nos quedamos Brian, Jessica, Fido y yo en la cama tocandonos... luego de un rato de tocarnos los pesones de Jessica se endurecieron y metió su cara entre mis piernas y empezó a lamer; Dios nunca me imagine lo que iba a pasar, Brian al ver lo que pasaba guió el pene de Fido a el ano de su novia y lo empujó; luego de esto Fido rodeó con sus manos la cintura de mi amiga y siguió metiéndoselo; Brian introdujo su pene en mi boca y empezó a lamerme los pezones; podía sentir el pene de Brian entrando cada vez más en mi boca, la lengua de Jessica en mi vagina y el estímulo en mis pechos por Brian... de repente Brian la metió mas en mi garganta y se vino, todo en mi garganta, me costo tragarlo pero lo hice, mientras Jessica se alejo de mi vagina ya que Fido se había quedado pegado en su ano (ya que ella nunca había tenido sexo anal) y la revolcaba por toda la cama; Brian y yo al ver esto intentamos quitar a Fido de encular a Jessica, pero ella nos dijo: "dejenlo que lo estoy disfrutándo" al ver esta reacción Brian se quedó viendome, tomo mi cara entre sus manos, me besó apasionadamente, empezo a tocar mi vagina; me inclino y me penetro violentamente por detrás, en esta posición busque la boca de Jessica y comencé a besarla... luego de un buen rato de sexo, nos bañamos y acordamos vivir todos juntos; conseguimos un apartamento para los tres y Fido; ahora en el día después de volver Jessica y yo de la universidad hacemos el amor entre nosotras y con Fido y en la noche nos fecunda Brian; actualmente Jessica está empezando su embarazo, pero no crean que esto resta diversión.





Adicta y pervertida a la zooflia
Por Julysex 17 enero 2013


Iniciare mi relato, presentándome, soy Pilar pero me dicen Pili, todo comenzó, cuando contaba con dieciocho añitos de edad, ya hace bastante tiempo, era muy menuda, pero con forma, aunque mis pechos aun no se habían desarrollado totalmente, tez muy blanca, pelo castaño, altura media. En esa época no tenia mucho conocimiento sobre el sexo, a pesar de ser bastante curiosa al respecto, además era tabú para mis padres, quienes jamás me explicaron sobre el tema, por consiguiente mi incursión en el l sexo, fue de una manera muy poco ortodoxa y tradicional, al que no me arrepiento y recuerdo con mucha excitación.

Como empezó todo?, tratare de hacerlo en dos o tres entregas, para que no sea demasiado extenso. En aquellos días, tenia una gran devoción con mi prima Bety, tres años mayor, morocha y bonita, que como vivía a trescientos kilómetros de mi ciudad, nuestro contacto era dos o tres veces al año

Recuerdo que habían finalizado las clases y como premio por buena alumna, fuimos a visitar a mi prima que vivía con sus padres en una ciudad a tres horas de la nuestra. En el transcurso de la visita, nos habían propuesto de si queríamos quedarnos unos días solas, en la casa quinta que tenían.. Nos miramos con Bety y aceptamos enseguida realmente era una aventura, solas haciendo lo que nos plazca, seria mas que divertido. .

Al otro día partimos hacia el lugar, mis padres ya habían regresado a casa. Después de la hora de viaje, llegamos al lugar, una bonita casa con piscina, árboles, implantada en un lote de casa una manzana, rodeada de un alto y abundante cerco que le daba mucha protección e intimidad. Pero para protegernos mejor, llevaron a sus dos perros llamados Eros y Brutus, un ovejero alemán y un tipo doberman bastante grandes de 2 o 3 años, quienes me producían bastante temor, cada vez que se acercaban.

Esa noche después de cenar nos quedamos viendo televisión hasta tarde con mi prima. Pues mis tíos se habían acostado, pues a la mañana siguiente partían temprano.

Al día siguiente después de la ida de los padres de Bety, disfrutábamos de la pileta mientras los canes correteaban por el parque.

Esa noche estando acostada en mi cuarto, llegó mi prima, se acercó para darme las buenas noches y apoyo sus labios en los míos, me sobresalte ante su acción y un escalofrío invadió mi cuerpo al sentir ese contacto. No se porque me lleve mis manos a mi vagina y note que estaba húmeda. No entendía bien que me pasaba, pero una sensación extraña me invadió sin llegar a saber el por que.

A la mañana siguiente todo normal, desayunamos y estuvimos toda la mañana en la pileta. Después de almorzar, decidimos acostarnos para descansar un rato.

Estaba casi dormida, cuando algo me despertó, preste atención y oía como un crujir y un jadeo, No distinguía de donde venia, así que decidí levantarme para descifrar que era ese sonido. Camine hacia la pieza de Bety, la puerta estaba entreabierta, mire a través de la abertura, el espectáculo que presencie me dejo petrificada ante semejante escena, mi prima totalmente desnuda tirada en la alfombra, lamiendo sus perros con mucha devoción sus tetas y partes intimas, mientras Bety no dejaba de gemir y retorcerse ante el asedio de las lenguas de sus animales. Por el temor de que fuese descubierta, poco tiempo pude observar, así que regrese a mi habitación, corriendo. Me volqué sobre la cama, y de manera inconsciente lleve mis manos a mi excitadísima cosita, sin dejar de pensar en la escena vivida. Si bien no acostumbraba en esa época masturbarme, esta vez lo hice con desesperación, hasta obtener un calido y prolongado orgasmo, con mezcla de placer y pecado.

Cuando nos encontramos con mi prima después de la siesta, no sabia que decirle, me sentía turbada por lo que había presenciado. Esa noche, algo volvió a despertarme, que no tarde en comprender que era, unos fuertes gemidos y jadeos provenientes de la habitación de Bety, como un relámpago me levante para poder ver nuevamente la escena del día anterior, pero esta vez mi sorpresa fue mucho mayor, que a pesar de la poca luz que había, vi estupefacta la silueta de mi prima arrodillada y uno de sus perros montada sobre ella, agitándose en forma desenfrenada. Los gemidos de Bety eran cada vez mas intensos, poseída por ese inhumano asedio, mientras su cuerpo se estremecía ante cada impetuoso empellón del animal, a la vez que el otro perro muy cerca, jadeaba a su lado como esperando su turno.

No podía creer que la estaba cogiendo, era algo morboso, sentía aversión, aprensión, pero fundamentalmente una gradual excitación empezó a invadir mi ser. En un momento el perro que estaba a la espera, giró su cabezota para mirar hacia la puerta, percibiendo mi presencia, quede paralizada, pero sin pensarlo corrí a mi habitación, cerrando la puerta. Estaba agitada y nuevamente mas que excitada, mientras recordaba la escena, quite mi tanga, levante mi camisón y inicie mi solitario placer.

Estaba casi a punto de recibir un orgasmo, con desesperación, en el preciso momento que se abre la puerta y se prende la luz, aparece Bety con uno de sus perros, trate de cubrirme, avergonzada por haberme descubierto., a la vez que intentaba taparme con la sabana.

- Primita, parece que algo te altero –me dice

Quede muda ante su presencia.

Pero ella continuo hablándome, se sentó a mi lado, me acaricio la mejilla y beso mi boca, desplazo las sabanas y me quito suavemente mi camisón, estaba paralizada. Contemplo mi cuerpo desnudo de adolescente, comenzó a acariciarlo, intente impedirlo, pero realmente me agradaban sus suaves caricias. Me deje llevar, era muy placentero, su mano recorría mi cuerpo, que lo iba entregando poco a poco. .Llevo sus dedos hasta mi vulva, me estremecí de placer al percibir su contacto, instintivamente abrí mis piernas, para no tardar en recibir sus dedos que comenzaron a incursionar en mi interior, mientras su boca succionaba mi rígido pezón, No tarde demasiado en venirme, arqueando mi cuerpo y produciendo gemidos que trataba de contener, estimulando el accionar de mi prima.

Creo, hasta haber sentido la lengua del perro, lamiendo parte de mi cuerpo, aunque eso no fue impedimento para continuar con otra venida. Sentía que mi rostro se encendía, avergonzada y atónita por lo acontecido, miraba a mi prima, quien dándome un calido beso en mis labios, mientras acariciaba mi rostro, tratando de contenerme. Me tapó, para que me durmiera, estaba bastante extenuada por la serie de orgasmos que tuve, por consiguiente no tarde en dormirme.

A la mañana siguiente me había despertado bastante tarde como consecuencia de los acontecimientos de la noche anterior. Al levantarme, ya tenía preparado el desayuno, en el parque, mientras sus perros correteaban por el césped. Me sentía un poco retraída por lo sucedido durante la noche, pero apenas la vi, la bese en los labios. No se que me sucedía, pero comenzaba a percibir una deliciosa atracción hacia ella. La mañana estaba hermosa, y el calor aumentaba progresivamente. Aprovechando ese encantador día decidimos ponerlos la malla, y deleitarnos de la piscina.

Después de un reconfortable baño, nos echamos para disfrutar del sol. Bety se quito el sostén para broncear sus bellas tetas, sugiriendo que hiciese lo mismo. Me sentía un poco cohibida ante esa invitación, pero fue tan insistente que terminé haciéndolo. Me empezó a mirar mis pequeños pechos, para luego acariciarlos, mientras me decía:

- Me encantan tus pechitos, y fundamentalmente la aureola rosada que circunda tus pezones..

Sus palabras empezaron a estimularme, cuando su boca emprendió a chuparlos, comenzando su mano a buscar mi vulva a través de mi tanga, que ya comenzaba a emanar mis flujos. Cerré los ojos, disfrutando de sus sensuales caricias, dejándome llevar, humedeció sus dedos con mis jugos, llevándolos a mi boca para que los probara, a los que chupe con devoción. En pocos minutos me había llevado a un éxtasis, difícil de explicar, no tarde en emitir todo tipo de gemidos y exclamaciones.

Estaba por tener un orgasmo, cuando detuvo su accionar para llamar a sus perros, quienes obedecieron inmediatamente, me sorprendí y a la vez me atemorice con su presencia.

Haré que te hagan gozar, como nunca lo haz hecho en tu vida.

Le rogué que sacara a los animales, pero me dijo que no temiera, que me harían disfrutar como loca, mientras desplazaba mi única prenda, para finalizar untando con dulce en mis tetitas y mi conchita apenas poblada por mi primer vello púdico.

Desnuda, acostada en la reposera y abierta de piernas por la indicación de Bety, no tarde en sentir unas calidas y ásperas lenguas, que no demoraron en lamer al unánime mi cuerpo. El temor no me abandonaba pero el goce me empezó a llegar, las lenguas de estas bestias se movían en forma frenética, que no tardaron en convulsionar mi indefenso cuerpo, mis pezones parecía que estallarían, y mi vagina se humedecía cada vez mas por el flujo y la saliva de los perros. Bety abrió más mis piernas y separo los labios de mi vagina para descubrirla mejor, para sentir como esa lengua se desplazaba sin detenerse, desde mi ano hasta mi sensible clítoris.

Nuevamente fui untada, parecía que me devoraban, era algo delirante y lo estaba gozando, a pesar del miedo, que no me abandonaba y la cantidad de adrenalina que engendraba. Al punto que un líquido calido, regó mis piernas, el temor y el goce hicieron que llegase a orinarme. Eso enardeció a los perros, que aceleraron sus lamidas. Traté de relajarme y disfrutar, poco a poco mi cuerpo se estremeció, mi cuerpo se convulsionaba, hasta descargar una serie de orgasmos. En un instante vi como a uno de los animales, le comenzaba a surgir algo rojo de su funda, era evidente que también empezaban a excitarse.

Mi prima miraba embelezada el accionar de sus perros, gozaba viendo como sus lenguas me lamían, se desnudo ante mí sin quitar sus ojos del espectáculo, y empezó a besarme. Respondí a sus besos, el temor se había disipado .En un momento se coloco en cuclillas sobre mi cara y su sexo cubrió mi boca, era tal la excitación que tenia, que se lo empecé a chupar, era algo delicioso, sentir su jugo en mi boca. Seguí hasta llegar a percibir como se venia Bety. Los orgasmos comenzaron a llegar, para volver a convulsionar mi cuerpo, mi respiración se agitaba cada vez más, hasta finalizar extenuada ante otra seguidilla de venidas.

Cuando los perros se retiraron, mi conchita palpitaba, mientras mis labios inferiores estaban completamente inflamados por semejante acoso. Bety me abrazo para aplacar mi conmoción, cobijándome entre sus brazos, a pesar de haberlo gozado me sentía culpable por haber hecho algo indebido y obsceno.

Por la noche después de una rica cena, nos tiramos sobre los sillones para ver algo de televisión, no había nada interesante, así que mientras hacíamos zapping, nuestras manos se entrelazaron y poco a poco comenzamos a acariciarnos. La excitación no tardo en invadir nuestros cuerpos, semidesnudas en la sala, estábamos en lo mejor, cuando Bety me dice.

Te gustaría ver un espectáculo?

No entendía bien a que se refería, pero le dije que si, no tardando en salir semidesnuda de la habitación, para aparecer con uno de los perros. A medida que se iba profundizando en el sexo mi inhibición desaparecía

Desplazo una manta en el suelo, mientras mi excitación iba en aumento. Comenzamos a besarnos, puse mi mano en su vagina, para notar lo húmeda que estaba. Empezó a excitar a Eros, para no tardar en ver, como surgía de su funda algo rojo y lleno de venas, para transformarse en una prominente verga que se proyectaba verticalmente.

Mi corazón parecía a punta de estallar de la emoción, y mi inhibición iba desapareciendo a medida que se desarrollaban los acontecimientos. Se coloco en cuclillas, boca abajo, apoyándose en el extremo de la cama, no tardo el animal en montarla súbitamente, para descargar una endemoniada sucesión de vaivenes sobre los glúteos de Bety, hasta que de manera increíble la penetro, haciéndole pecar un grito de dolor a mi prima que transfiguro su rostro

Me instalé en posición de no perder detalle, extasiada veía como la empezaba a coger, era más que excitante ver con toda claridad como la verga de Eros, entraba y salía rápidamente de la vagina de mi prima, que no dejaba de gemir, ver esa masa roja y voluminosa penetrarla sin clemencia, mientras sus patas la abrazaban con fuerza, y la baba caía sobre su espalda. Su cuerpo se sacudía, bamboleando sus tetas al unísono de cada una de las envestidas que le propinaba.

Pero lo que mas me llamo la atención, fue ver como la bola del nacimiento de su verga, intentaba desplazar sus labios vaginales para acceder, que ante semejante impulso, sumado a los empujones que efectuaba mi prima, esa prominente pelota, cumplió su objetivo introduciéndose en su vulva. Los movimientos de Eros se apaciguaron, levanto una pata, y quedaron con los culos enfrentados, sorprendida, me percate de que se habían quedado prendidos. Bety no dejaba de gemir, me di cuenta que le era imposible separarse. Me maravillaba pensar como semejante verga se cobijaba en el intimo interior de mi prima.,

Ese acto me excitaba terriblemente, apareada con su perro, en circunstancias de no poder liberarse, cansada, transpirada, recibiendo el esperma del animal en su útero, gimiendo ante cada venida, arañada, era una escena llena de inmoralidad, perversión y morbosidad que gozaba y me estimulaba cada vez mas. Era alucinante verla en esa posición, poseída y apresada por el sexo de un animal, disfrutando cada vez más la escena que me aportaban.

Su rostro se veía muy lozano, me acerqué y empecé a besarla, a lo que respondió entre gemidos y agitación, me pidió que me acostara en el borde de la cama, que me abriera de piernas para poder lamer mi sexo. Termine de desnudarme y así lo hice, separando bien mis piernas, disfrutando de su lengua que trataba de llegar a lo más profundo de mi cavidad.

Cada tanto algo convulsionaba su cuerpo, como consecuencia de los orgasmos que no dejaba de producirle esa bestial penetración, mientras simultáneamente me ocurría lo mismo. No se el tiempo que estuvimos, 8 o10 minutos, hasta que el perro después de haberse descargado en la cavidad de Bety, saco su verga sintiéndose un ruido como de descorche, a la vez que emanaba un liquido acuosos desplazándose entre las piernas de mi prima, que exhausta, apoyó su cabeza en mi regazo.



Al día siguiente, durante el desayuno, me pregunto:

Que tal la función de anoche, te agrado?



Mas que eso - Conteste



Dado que hoy es tu última noche, te propongo una idea, que esta noche tu me des el espectáculo, si estas de acuerdo?.

Sentí un escalofrió que recorría mi cuerpo, que sin pensar demasiado consentí.

Bien esta noche será la ceremonia. –Contesto Bety

Realmente a pesar del temor estaba curiosa de hacerlo, pero el hecho de tener que esperar hasta la noche lo hacia mas tentador.

Esa tarde bañamos a los perros y mientras lo hacíamos tratábamos de excitarlos, sin hacerlos evacuar, repetimos la operación un par de veces mas, muy cerca de la ceremonia los perfumamos.

Habíamos ambientado la habitación con velas que encenderíamos después, fragancias y otras locuras que se nos ocurrió.

Preparamos una rica comida, con buen vino, mientras la hora se iba acercando.

Eran las 8 de la noche cuando nos dispusimos a cenar, apenas dimos el primer bocado, cuando oímos una bocina, eran los padres de Bety que habían adelantado su viaje, para llevarnos de regreso. Nos miramos sorprendidas, así que mientras una corría a sacar lo que habíamos preparado, la otra fue a recibirlos. Esta de mas contarles que todo se frustro, el consuelo fue, que de haber llegado una hora después, nos hubiesen agarrado "in fraganti"

En nuestro viaje de regreso, apenas hablamos, mis fantasiosos pensamientos estaban abocados en mi encuentro sexual con esos animales.






DESVIRGADA POR MI PERRO
Por Dana

Hola,me llamo DANA, 25 años,1.70mts de estatura,trigueña de ojos verdes,bonito cuerpo y bastante caderona. Soy veterinaria porque me apasionan los animales y la zoofilia. Así como algunos hombres se enamoran de otros hombres, y algunas mujeres de otras mujeres, me parece normal que a algunos hombres y mujeres nos gusten los animales y tengamos con ellos verdaderas relaciones de amor y sexo. Este relato, y otros que contaré más adelante, es auténticamente verdadero porque no tengo ningún interés en mentir. Lo hago para dar a conocer mi condición zoofilica y para animar a cualquiera que lo quiera hacer a que lo haga sin tabues, prohibiciones, ni falsos moralismos. La Hacienda de mis padres está muy cerca de la ciudad. Allí hay ganado,caballos, burros,cerdos, y por consiguiente,perros,de diversas razas. Nunca he tenido sexo con hombres porque no me apetece hacerlo y así se lo prometí a mi primer perro cuando me desvirgó, pero de vez en cuando me consigo un novio para evitar comentarios. Me desarrollé a los 11 años y a los 12 tuve mi primera relación zoofilica y fuí desvirgada por un perro llamado ROJO, que se convirtió en mi preferido y en mi primer gran amor canino porque yo tambien lo desvirgué a él. Todo comenzó en vacaciones escolares de mitad de año. Salí una semana antes que mi hermano menor (sólo somos dos) y de inmediato me llevaron para la hacienda. Yo quería llegar para ver a los caballos culiar a las yeguas, los burros a las burras y a los perros pegados a las perras porque me excitaba muchísimo y fantaseaba imaginándome clavada por cualquier animal que fuera macho. Al otro día de mi llegada, sábado y quincena, los obreros quedaron libres y se fueron al pueblo a farrear o a visitar a sus familias. En la casa no quedó nadie a excepción de Isabel,la esposa del capataz o administrador ya que mi madre todavía estaba la ciudad esperando a que mi hermano saliera a vacaciones para llevarlo a la finca y mi padre se fue con el capataz a la ciudad a hacer algunas diligencias y regresarían bien entrada la tarde. Yo tenía 12 años e Isabel como 22, bonita, algo pasadita de kilos, pero hermosa. Se encargaba de cuidar los cerdos y los perros. Ese día ella tenía una falda azul claro bastante corta y una blusa roja. Yo por mi parte tenía unas braguitas rojas, un short beige bien apretadito que dibujaba mi cuquita, una blusa anudada a la cintura y unos brassieres tambien beige.La acompañé a alimentar a los animales, cuando de pronto ví a un perro que montaba a una perra ajustandose con ella culo con culo. Isabel se puso inquieta y me preguntó si me gustaba y le dije que sí, y entonces me preguntó si me gustaría hacerlo y le respondí que sí pero que me daba miedo. Ella me tomó de la mano y me condujo a la casa diciendome: -Ven conmigo y no teemas, ya verás lo delicioso que la vamos a pasar. Silbó y llamó a dos grandes y hermosos perros por sus nombres, "NEGRO" y "ROJO", y los entró a la habitación. - Yo lo hago con NEGRO y tú lo haces con ROJO (me dijo), que tambien es vírgen como tú, lo tenía reservado para mí, pero no importa, te lo cedo a tí. Al ver semejantes perros me encendí de calor por todo el cuerpo y sentí que mi cuquita aun vírgen comenzaba a mojarse con ese líquido viscoso que siempre me moja cuando me excito porque lubrico en grandes cantidades. Isabel se sentó, se subió la falda y NEGRO comenzó a olfatearla por los muslos y a meter su hocico buscando su cuca y su vagina. ROJO me miraba y se paseaba nervioso. Isabel me sentó a su lado y comenzó a tocarme mis teticas cuyos pezones de inmediato se endurecieron. Ella se quitó los panties y pude ver su cuca regordeta y rasurada, siendo lamida por NEGRO quele metía la lengua por la raja mientras ella se retorcía de placer. Me desabotonó mi short, me bajó la cremayera y me tocó mi cuquita por encima de mis panties diciendome: - Oh Dios, qué cuquita tan bonita tienes y toda será para ROJO, verdad que sí? Asentí con la cabeza y ella me quitó mis panties, metió un dedo en mi rajita, luego metió otro, los empapó con mis líquidos y se los pasó a ROJO por la nariz, lo que pareció electrizarlo porque movía la cola andando de un lado para otro a mi alrededor. Isabel seguía acariciando mis teticas y mi cuquita diciendome que para que dilatara y no me doliera mucho cuando ROJO me penetrara y me desvirgara. Suavemente me abrió más las piernas indicandole a ROJO que se acercara y éste de una vez comenzó a lamerme desde mis entrepiernas hasta llegar a mi cuquita aun vírgen, pero que ya pedía a gritos que la desvirgaran. Rojo me lamía y metía su lengua como carrasposa dentro de mi rajita cada vez más adentro y yo me abría más de piernas para que el me diera placer y y lubricara y saboreara lo que pronto se iba a comer. Yo no podía más, deseaba ser poseída por aquel enorme animal cuya verga ya comenzaba a asomarse. Ya no me preocupaba si me haría daño o no. Sólo quería que me montara y me hiciera suya, que me poseyera y me preñara. Isabel se colocó en 4 patas y me dijo que hiciera lo mismo delante de ella, quedamos frentre a frente,muy cerca y cara a cara. NEGRO la olfateaba y lamía su cuca por atrás. ROJO comenzó a hacer lo mismo conmigo y como si estuvieran de acuerdo, los dos nos montaron al mismo tiempo y comenzaron a buscar la entrada de nustras vaginas. NEGRO penetró a Isabel de una porque ya estaba acostumbrado, mientras que ROJO me seguía buscando y soltando chorritos que no sabía si eran de orines o de semen, lo único que sabía es que me excitaba cada vez más y quería sentirme ensartada por aquel animal y que me hiciera suya para entregarle mi virginidad y él a mí la suya. La verga de ROJO tocaba mis nalgas y a veces llegaba a la entrada de mi vagina penetrándome un poquito. Isabel, ensartada como estaba por NEGRO, me dijo: - Apoyate en los codos y sube más tu culito. Eso hice, y ROJO me embistió de nuevo clavándome de un jalón la mitad de su verga. Sentí un ardor enorme y me quise soltar pero resultó inutil porque con sus patas delanteras se aferró más a mi cintura y me embistió con más fuerza penetrándome completamente. Aaaaaayyyyy grité sintiendo tres sensaciones al mismo tiempo: dolor, temor y placer. Aquello fue de locura porque ROJO comenzó a embestirme a rápido y poderosamente que sentí como si una pero en sentido contrario se hubiera metido por mi vaginita recien desvirgada. Yo lloraba y gritaba pero Isabel me acariciaba y me besaba mientras permanecía clavada por NEGRO que la bombeaba sin cesar y a la vez veía cómo ROJO me clavaba haciendome señora, o perra, arrancándome mi virginidad, entregándome la de él y depositando dentro de mí cantidades indescriptibles de semen caliente. A estas alturas ya había alcanzado 4 orgasmos, no me importaba el dolor que sentía, mi vaginita esstaba a punto de rebentar y podía sentir el émbolo que ella formaba alrededor de la bola de la vergota de aquel enorme perro que me tenía clavada y que no me quería soltar. Esto que estaba viviendo era impresionante: Una mujer y una niña recien desvirgada, sometidas, humilladas, dominadas y clavadas por dos enormes perros que hacían con nosotras lo que a ellos les daba la gana y nosotras simplemente nos doblegábamos a su voluntad. Rojo se quedó un momento quieto y yo sentía su verga palpitando dentro de mí. Sentí que su bola o pera invertida se engrandecía y me llenaba por dentro toda mi cavidad vaginal y de pronto explotó en grandes cantidades de semen en mi vientre que a pesar de que mi vagina estaba taponada y sellada por su verga y su bolota alcanzó a filtrar hacia afuera chorreandome muslos abajo revuelto con mi propia sangre. Yo apretaba y aflojaba mi vagina de tal manera que ROJO volviío a eyacular y tuve otro orgasmo que disfruté al máximo porque los dos estabamos acabando juntos. Cuando reaccioné me dí cuenta que NEGRO se había girado y estaba culo con culo con Isabel, pero ROJO seguía con todo su peso encima de mí. Pasados como 10 minutos tambien hiso lo mismo, pasó una de sus patas delanteras por encima de mi espalda y se giró quedando tambien culo con culo y abotonado a mí. Isabel me dijo: - Quédate quieta, que ellos se desabotonan solos. Aunque me dolía yo seguía comprimiendo y aflojando mi vagina, algo que pocas mujeres hacen y sentí cómo ROJO de inflamó otra vez y me disparó su carga de leche que yo recibí con un placer inmenso ya que junto con él alcancé otro orgasmo. Qué espectáculo, Isabel y yo en 4 patas, frente a frente, mirándonos, y aquellos dos perros ensartados en nuestras cucas y mirando a extremos opuestos a nosotras. Así permanecimos como 30 minutos hasta que NEGRO se safó de Isabel y se fue a un rincón a asearse la verga con la lengua y Isabel chorreando semen por su cuca y a 4 patas se colocó detrás de mí para mirar cómo ROJO seguía empotrado en mí y así permanecimos como 10 minutos más hasta que trató de safarse y me remolcó pero no pudo, un nuevo tirón y otra remolcada en vano, un nuevo tirón y P L O P, se safó, brotando por mi vagina ya no vírgen, manantiales completos de semen de ROJO mezclados con mis propios jugos y sangre de mi desvirgada. Permanecí en 4 patas mirando a ROJO aseandose su vergota como de 20 cms., luego se me acercó y comenzó a asear mi culo y mi cuca con su lengua mientras NEGRO hacía lo mismo con Isabel. Ella me dijo: -Deja que te limpie porque así jamás se olvidará de tí, ni tú te olvidarás de él, y así fue porque me enamoré perdidamente de aquel perro y jamás lo he podido olvidar a pesar que me prostituí con perros, caballos, burros y hasta con cerdos. Nos entramos a la ducha e Isabel me dijo: - Mi niña, nadie sabe lo que hago con los perros y tampoco tiene nadie que saber lo que ha pasado aquí. Este será nuestro secreto y siempre que quieras ven y lo hacemos juntas. Una vez aseada, adolorida, pero feliz, me vestí y me dispuse a esperar que mi padre regresara de la ciudad.




Una tarde con mo ovejero aleman
Por Daniela

Una tarde con mi ovejero aleman. Les cuento esto que hice cuando las ganas me mataban y no tenia ni un consolador para sacarme las ganas. Esto hice hace unas semanas cuando mis padres me dejaron sola en casa, encargandome el cuidado de mi perro ,(se llama Mike)

Esa tarde volvi de la casa de mi novio el cual vive solo y fuimos yo con la calentura de aver visto un video porno, eso me calento, fui a su casa con la idea de cojer un buen rato. Pero el se encontraba indeciso ya estabamos desnudos y yo la abia pegado una mamada cono ninguna, tenia un pene perfecto todo lo que una mujer quiere para satisfacer su chochito mojado,

hasta que llego el momento en el que me tenia que penetrar el me puso su grande pene en la puerta de mi concha, pero no me la metio y se fue al baño, yo entendi que no queria follarme, asi que me fui a mi casa toda humeda y con muchas ganas de follar. Al llegar Mike (mi perro) estaba echado en la alfombra y se le notaba que le salia una puntita roja de su pene, y me dieron vuelta mil ideas pero no quise hacerlo, ya que el es un animal no quise hacerlo. Esa noche soñe que era cojida por mi perro imaginandome una pija cmo la que tenia ni novio, grande y bien ancha, yo queria apagar esa calentura que tenia.

Al otro en la mañana saque a pasear a Mike y me di cuenta que era un perro muy fiel. Cuando llegue a casa le di de comer y tambien comi yo, despues me fui a recostar un poco ( yo estaba desnuda) y ver television, y me dormir si ndarme cuenta. En sueños sentia que alguien me lamia los labios de mi chocho, cuando desperte era mike que me estaba dando mucho placer,

el pasaba si lengua por toda mi vagina, dandome un placer unico, yo vi asia su sexo y vi quen tenia un miembro espectacular!!!! era largo y ancho como lo avia soñado en esa noche.

Tuve la idea de hacerlo con el ya que queria todo ese miembro en mi vagina y sentir lo que mi novio no me dio, fue cuando me puse en cuatro patas y el me vio en esa posision y se me vino el me quiso montar pero yo queria ver si el me iva a montar, asi que fui en busca de ese miembro grande y lo mastuvaba mientras lo mamaba, el parecia estar gozando, y mas todavia, yo todavia no staba tan exitada entonces le mostre mi vagina toda mojada a mike y me volvio a lamer ahora me lamia hasta mi ano, yue tan placentero que me corri como dos veces con su lengua, ya estaba a mil y tenia que terminar, asi que de nuevo me puse en 4 patas y el se me monto en seguida, el no podia colocarmelo, la verdad no se por que, entonces con una mano puse su pene en la entrada de mi vagina y con la otra le sostuve el bulbo con el que se quedan pegados, de un solo empujon entro todo so pene en mi, yo gozaba como ninguna, el metia y sacaba su pene era fabuloso es mas el tenia una muy buena lubricacion, lo que me lo hacia con mas fuerza y rapido, en tantas metidas y despues de dos orgasmos se me escapo su bulbo y me lo metio, fue una mezcla de dolor y placer todo junto, el se quedo pegado en mi y al rato ejaculo, tuve un orgasmo mas al sentir su semen que me llenaba la vagina y curaba mi dolor, el se dio vuelta y me vi pegada a el, yo me movia para sntir mas su pene pero ya lo tenia todo, era fanatstico. luego el me la saco pero yo queria mas asi que lo deje un rato mientras me reponia de tantos orgasmos, de nuevo me puse en 4 patas y el ya por instinto me monto de nuevo pero ya avia tapado la entrada de mi vagina humeda, asi que lo guie hasta mi ano el me la metio de un solo golpe yo ya estaba en el cielo, el meta y sacaba su pene y yo gozaba como perra, ese pene me etaba dando tanto placer que tuve la idea de tener ese bulbo de nuevo dentro mio,

lo agarre de sus caderas y lo empuje asia mi mentras yo gemia y gritaba, entro todo ese bulbo y yo de nuevo pegada a el me sentia my perra, es mas lo soy me gusta mucho el sexo, y este adorable perro me estaba dando lo qe nunca tuve, el termino en mi y mas o menos 25 minutos despues se despego de mi dejando caer litros de esperma de mi ano y otro poco que salia de mi vagina todavia, yo cai rendida al piso, fue estupendo y me quedaron ganas de hacerlo de nuevo, me encanto lastima que ya no tengo ese perro a mi lado,

pero mi vecina tiene otro perro igual, uno de estos dias se lo voy a pedir para follar otra vez y verme pegada a lo mejor y me saque una foto yse las muestro es exitante verse pegada a un perro asi que mujeres follen con sus perros, y ustedes hombres no se acobarden al tener una chica con sus piernas abiertas y con ganas de cojer. hasta pronto!!!



POR MANUELA
ERA SOLO UNA MAMADA.
Mi nombre es Manuela, tengo 21 años y el hecho que voy a relatarles sucedió hace unos dos meses por primera vez. Soy de Barinas Venezuela y descubrí las maravillas del sexo virtual una noche chateando con un chico de España.

Fue en un periodo de abstinencia sexual en que me dedique a mantener relaciones virtuales con chicos, ellos me decían con lujo de detalles que me harían, me enviaban fotos, gemían y yo solo me masturbaba, era una buena sensación. Sucedió que un día uno de los chicos no era un chico sino una chica y la verdad no me di cuenta de lo bien que nos empezamos a llevar, y nos hicimos amigas. Intercambiábamos fotos y material porno hasta que un día me envío muchos videos de zoofilia.

Mi primera impresión fue de asco. Mujeres montadas por perros, mamando enormes vergas de caballo, metiéndose peces en la vagina,..realmente no es muy tentador! Aun así, seguí bajando los videos y comentándolos con mi amiga de Puerto Rico lo cachonda que nos ponía verlos. Los relatos también formaban parte del material "estudiado". 

Luego de unos siete  meses de ver y leer y comentar estos hechos me comenzó a picar el bichito de la curiosidad y las ganas de ver o sentir una verga animal eran grandes y lo hable con esta amiga. Ella me confeso que desde hacia unos días venia haciéndose lamer la vagina por su perro y que los orgasmos que había tenido habían sido bestiales... y que pensaba coger con el en breve. Mi problema era que no tenía perro y no podía darme el lujo de tenerlo porque vivo en un depto muy chico, por lo tanto habría de ser el de alguien el primero en saborear mis jugos . Pensé en varias posibilidades pero me decidí por el de mi prima ya que esta muy cuidado y no es tan grande. Le dije que una amiga tenía una perra en celo y quería cruzarla. Ella orgullosa me presto a Chespirito para que se lo lleve, por todo el fin de semana. Realmente estaba decidida a experimentar con ese lindo perrito todo peludito, de mediana estatura, muy educadito y mimoso.

En principio solo quería que me lamiera y después vería. 

El viernes salí apurada de mi clase de aeróbicos y me fui derecho al depto. Por las cosas que me decía mi amiga, ella no necesitaba de nada mas que sus olores para atraerlo, nada de miel y esas cosas que se dicen. Entre a la habitación y me saque el top, las zapatillas y luego las calzas. Mi tanga metidita entre mis piernas estaba húmeda de transpiración. Fui a la Pc y comencé a leer algunos relatos para saber por donde empezar. Planeé como hacerlo y lo hice. Llame a Chespirito a la habitación y el apareció muy contento, moviendo la cola como si supiera el regalito que le esperaba. Comencé a acariciar su cabeza con una mano y con la otra tocaba mi clítoris, mis labios.

Cuando note mi mano bastante mojada, la frote en la nariz de chespirito. Fue increíble verlo lamer con desesperación mis dedos. "Ya esta!" pensé y me tumbe sobre la alfombra, me quite la tanga y abrí las piernas al tiempo que llamaba a chespirito. El no tardo mucho en entender el mensaje y metió su cabeza entre mis piernas lamiendo con avidez. Lo hacia muy rápido y de forma constante, desde mi ano hasta mi clítoris, sin meter demasiado la lengua entre mis labios, justo lo que necesitaba para explotar en el primer y mas maravilloso orgasmo zoofilico de mi vida. No tardo más de un minuto en hacerme llegar! Fue increíble, nunca sentí temblar mi cuerpo de esa forma.

Luego de eso,  seguía como si nada, lamiendo mis jugos. Me incorpore un poco y toque su cabeza. El la levanto y con mi mano busque sin demasiadas precauciones su verga. Estaba apenas asomada pero cuando la comencé a tocar salio unos centímetros más. No era muy grande pero estaba dura y chorreante. Me acomode bajo el, aparte el pelo con mis manos y con la punta de mi legua el toque. El sabor era raro, agridulce, pero no desagradable. Metí unos centímetros más dentro de mi boca y luego mas y luego más... estaba dándole una mamada al perro! Seguí así unos minutos hasta que el se comenzó a poner inquieto y se movía mucho. Salí de debajo  y pude ver como buscaba montarse a mi brazo.... y entonces lo decidí.

Me puse en cuatro abriendo todo lo que podía mis piernas porque el era  petiso, y al instante lo sentí montarme, busque con mi mano su verga por entre mis piernas y la apunte a mi conchita y guauuuuuuu!!!!! Fue solo una estocada y me ensarto con fuerza, un grito escapo de mi boca y mi mano se quedo notando como esa verga entraba y salía de mi, era maravilloso... su ritmo y su potencia y mas maravilloso fue mi orgasmo, mas intenso que el primero, mas profundo, lo sentí no solo en mi concha sino expandirse por mi cuerpo... es increíble recordar esa sensación...

Luego, cuando note que su bulbo estaba entre mis labios mayores presionando por entrar, lo retuve con la mano unos instantes para tomar aire y lo solté, no era muy grande, entro sin problemas pero la sensación de sentir la concha estirada a su máximo es algo nunca había experimentado y otro nuevo orgasmo me sacudió. No sentí su semen dentro mío como contaban algunas mujeres pero si sentí como el bombeaba lentamente para vaciase dentro de mi útero.

Quedamos un tiempo que no se decir cuanto fue, pegados y allí tuve dos orgasmos mas masturbando mi clítoris. Chespirito intento voltearse como los perros para quedar culo con culo pero no lo deje, temía lo que contaban algunas mujeres de ser desgarradas o arrastradas por sus perros. Sentía como su baba goteaba por mi espalda y cuando al fin nos desabotonamos sentí el semen de  correr por mis piernas y simplemente me derrumbe en el suelo, creo que la sensación de satisfacción que sentí en ese día solo la sentiría unos días mas tarde al coger con el perro de un amigo, pero esa es otra historia.



MI CAN GRING0
Por alexa :
Recuerdo que cuando tenia 19 años, mi papá me sorprendió regalándome un perro al que le puse Gringo, un perro de Un año, de  regular tamaño, super regalón, juguetón y.. tengo que decirlo, caliente. Desde niña chica, acostumbraba bañar a mi regalón todas las semanas en la tina que resultaba  bastante grande. Casi siempre terminaba con la ropa toda mojada pero lo disfrutaba plenamente. Gringo quedaba brillante y perfumado como ningún otro perro.

Esto cambió un poco porque después encontré más práctico bañarme junto con él ya que la batea era bastante grande. Le ponía agua hasta la mitad, y ahí podía ducharme yo y aprovechar de bañar al perro. Todo iba bien hasta que la curiosidad enredó todo porque al sobajear el vientre de Gringo, éste desplegó su rojo pene, un poco y yo lo tomé para lavarlo también y este empezó a crecer entre mis manos. Me pareció divertido hasta que, con el objeto de tomar el champú que estaba en un extremo, me di vuelta quedando en cuatro patas y Gringo, ni corto ni perezoso, se montó sobre mí haciendo ese curioso movimiento que, en ese momento no supe interpretar, miré por entre mis piernas y el pene del perro estaba totalmente desplegado y se movía rítmicamente.

 Me apretaba entre sus patas delanteras y trataba de alcanzar mi trasero. Por supuesto que no lo dejé y terminé el baño, lleno de dudas y curiosidad. Nada dije a mi papá ni a mi hermano Juan que tenía dos años más que yo.

A la semana siguiente, llegó la hora del baño y lo hice como siempre  con la diferencia que a Gringo, se le comenzó a notar de un principio la punta roja del pene. Hice lo de siempre y como siempre pero, quise ver que pasaba si me ponía en cuatro, Lo hice y no se hizo esperar la reacción del perro patudo, me montó y comenzó a moverse tratando de violarme. Miraba por entre las piernas otra vez y el pene dejaba caer unas gotas de orina o no sé qué,  lo cual me divertía. Me rozaba los muslos pero no me alcanzaba el culo.

Cada semana repetía la ceremonia y Gringo ya se había acostumbrado al hecho, no bien le daba la espalda, se montaba y cada vez estaba más cerca de lograr contacto con mi trasero. Ya había cumplido doce y seguía siendo divertido calentar a Gringo.  Un día, metí mi mano hacia atrás y tomé su pene y no lo solté hasta que se corrió entre mis manos

Fue divertido entonces y lo repetí cada vez durante innumerables  semanas. Sin embargo me estaba gustando mucho el juego de calentar  al perro y parece que él esperaba los días de baño con ansiedad también. Pense que podía ir un  poco más lejos la próxima vez y lo hice. Cuando me montó, tomé su pene con una mano por entre mis piernas, eché atrás un poco mi trasero y acerqué la punta a mi agujero chico. Previo había puesto acondicionador en él para lubricarlo. Lo sentí golpeando suavemente mi ano y el perro e encargó de empujar un poco más penetrando un poco al interior del recto. Sentí como me calentaba la entrada, bajé un poco mi culo y entró de un golpe hasta el nudo. Sentí como aceleraba el movimiento más y más empujándome con fuerza hasta que se quedó quieto llenándome de semen el recto. Esto lo repetí muchas veces hasta que cumplí los trece.

 Pasé todo un año abusando del perro o aprovechándome de él. Parecía que no podía ser mejor el asunto pero me bajaron los deseos típicos del desarrollo, tuve mi primera regla, y mientas me masturbaba una noche creí que podía permitirme algo más. Ya contaba con unas pequeñas excitantes mamas que reaccionaban rápidamente a las caricias, Ya entendía muchas cosas más que antes y, en el  baño, junto con Gringo, pasaban otras cosas. Ya disfrutaba de su lengua lo cual  logré pintándome los labios vaginales con chocolate que le gustaba mucho al perro. Mientras yo me acariciaba las tetas, él lengüeteaba largamente mi vagina y yo volvía a pintarme hasta alcanzar un orgasmo. Estaba disfrutando realmente. Seguía permitiendo que me penetrara por el culo y lo disfrutaba pero, se produjo algo que cambió un poco las cosas.

Una vez me puse en posición para hacer lo de siempre pero, el perro comenzó muy rápido, no alcancé a agarrar su miembro para conducirlo al culo, yo perdí el equilibrio y el pene de Gringo, chocó con mi vagina. Me estremeció el hecho por impensado, pero su pene no era muy grande y la punta entró con un leve dolor y  lo sentí tan caliente que me gustó. No traté de evitarlo y, hasta que me acomodé a la altura adecuada,  fue entrando en mi vagina poco a poco, sin tener que conducirlo con mi mano.

El pene entró totalmente para agrado para ambos pues me hizo sentir una calentura intensa y un placer que no había experimentado salvo con mis dedos. Me gusta, me gusta, exclamé mientras Gringo me tomaba como una perra y su pene recorría mis entrañas con rapidez de perro hasta que se quedó quieto, señal de que había acabado llenándome de semen caliente que me produjo un placer extra. Es rico ser una perra pensé y me reí de eso. Al bajarse Gringo, noté que tenía un poco de sangre mezclada con semen entre las piernas, me había desvirgado un perro.

No se lo podía contar a nadie por supuesto, pero mi hermano que pasaba por fuera de la puerta , me escuchó cuando exclamé me gusta, me gusta y me preguntó al salir que  era lo que había pasado. Nada le dije y me alejé colorada y con el perro contento saliendo del baño limpio brillante y perfumado creyéndome  su perra supongo. Pero, mi hermano me miró con una cara de pregunta increíble. Pasada la semana, volví a la rutina del baño cumpliendo como siempre con el enjabonamiento y aseo de Gringo que me lamía el chocolate mientras lo acariciaba. Esperaba que me agachara seguramente porque a cada rato, trataba de agarrarme una pierna y su pene ya se asomaba.

Decidí darle de lo mismo y  pase el chocolate por su miembro , me puse debajo y metí su pene en mi boca y se lo chupé un poco, luego me di vuelta y me puse en posición. Gringo me montó de inmediato y no tuvo problemas para enfilar por mi vagina, comenzó a bombear y bombear hasta descargarse en mí. Mi hermano entró en ese momento y me dijo, Ya me imaginaba que era lo que te gustaba y te voy a acusar con mi papá. “No por favor”  le dije “él no puede saber nada”. “Haré cualquier cosa para que no le digas. Lo que tu quieras”. Miraba desesperada su rostro pero noté que su entrepierna estaba abultado y adiviné que había visto lo que había pasado con el perro. Era evidente porque Gringo tenía su pene colgando y goteando. Me estaba mirando seguramente. Me puse de pie,  seguida por Gringo y me arrodillé delante de él para pedirle que no me acusara.

Apoyé mi cabeza sobre su pene con lágrimas en los ojos abrazando su cintura y le repetía que haría lo que él quisiera. Movía mi cabeza contra su miembro para calentarlo y  lograr convertirlo en mi cómplice, mientras tanto el perro seguía inquieto alrededor mío intentando montarme pero no lo dejaba, me habría muerto de vergüenza aunque estaba segura de que él había visto todo. A todo esto ya había deslizado el cierre del pantalón de Juan y éste no sabía que hacer.  El pantalón cayó .y él repetía tontamente “te voy a acusar”. Logré bajar el calzoncillo de Juan y tomé su   pene que no era despreciable, (en ese momento no lo sabía), y lo comencé a acariciar y besar para comprometerlo.

Comenzó a ponerse rojo su rostro y se sometió. Le  acariciaba suavemente su pene, yo no sabía que hacer y él se sentó en un piso bajo que había en un rincón. Me agaché para seguir acariciando y besando su pene totalmente erecto y Gringo me montó .Traté de sacármelo de encima pero Juan me dijo, déjalo que ya  ví como actúa contigo. Así, mientras masturbaba a   Juan, el perro me metía de nuevo su verga y acababa dentro de mí. No supe en que momento, me metí en la boca el pene de mi hermano, tiene que haber sucedido cuando logré el orgasmo que me provocó Gringo. Más, más me dijo Juan y yo sin experiencia en el asunto chupaba y chupaba hasta que sentí gemir a mi hermano que sujetó mi cabeza y se vació en mi boca con un quejido largo y entrecortado. “Cállate” le dije “que puede escuchar mi papá”. “No te preocupes”, me dijo, “él salió y por eso te estaba espiando.

Ahora ya te tengo capturada y tendrás que someterte a lo que yo quiera para no delatarte”. “Si le dije yo, haré lo que digas o me pidas de ahora en adelante” .El perro miraba la escena buscando la puerta pero salió mi hermano y yo me quedé secando su cuerpo pensando en la locura que estaba resultando. Para que les cuento que Juan comenzó a pedirme cada vez que podía que le chupara el pene hasta acabar en mi boca.  Una noche en que mi papá tuvo que quedarse en casa de una tía,  Juan se fue a mi dormitorio, se metió en mi cama y comenzó a acariciarme completamente y besarme los pechos lo cual me puso muy caliente y con su mano sacó mi calzón y me acarició la vagina suavemente diciéndome que quería que fuera suya como una mujer o como una perra. No podía negarme y tampoco lo hice porque estaba tan caliente que habría hecho cualquier cosa.

Chúpamelo me dijo y yo lo hice pero ahora él manejó mi cabeza subiéndola y bajándola primero suavemente, luego lo metió a fondo y comenzó a hacerlo mas rápido pero no acabó y me pidió que me pusiera como perra. Lo hice y él se acercó y me lo metió suavemente hasta el fondo y recordé a Gringo,  pero mi hermano era mejor que él  porque lo tenía más grueso. Después,    antes de acabar, me lo sacó y comenzó a intentarlo por el chico, con saliva lubricó la entrada. La presión era grande pero yo lo quería adentro así es que me relajé y entró primero el glande y luego todo su grueso y duro pene.

 Eres una verdadera puta me dijo cariñoso y es una suerte que seas mía y no de otro. Ojalá dejes de lado al perro porque no quiero compartirte con él me dijo. Para no embarazarte lo vamos a hacer por el culo y con la boca, te lo voy a meter igual por delante pero no acabaré adentro nunca.

Varias veces volví a hacerlo con Gringo porque me proporcionaba un placer diferente al de mi hermano, incluso una vez permitió que Gringo me lo hiciera mientras le mamaba su pene a pesar de su advertencia…




Mi primera y única experiencia zoofilica
Por Andrea.

Lo que relato aquí ocurrió hace tiempo; a poco de cumplir mis 18 añitos.

Como ya he contado en otros relatos, yo siempre he estado muy abierta a nuevas experiencias en lo que al sexo se refiere. Mi madre y mi hermana han sido unas muy buenas mentoras en esos temas, e incluso yo misma he sido autodidacta con todo lo que ha tenido que ver con las prácticas sexuales novedosas y originales.

Comencé, como una buena chica, haciéndolo con mis novios adolescentes ( y con condón, por supuesto). Luego experimenté un cambio en mis hormonas y lo intenté con mis amigas. Guardo aún buenos recuerdos de aquella época, y aún hoy en día conservo a alguna amiga deseosa de quedar conmigo para volver a repetirlo; y como mi avidez de experimentar nuevas sensaciones no se detenía, un buen día lo intenté con un animal.

Mi primer novio me puso al día en lo que a éstas prácticas se refiere. Yo nunca había visto nada parecido a lo que me enseñó. En su ordenador guardaba infinidad de videos y fotos porno de chicas y chicos compartiendo sus relaciones sexuales con todo tipo de animales. Yo flipaba con todo aquello. Nunca me hubiera imaginado que alguien pudiera llegar a ser tan depravado (Y aún así yo llegué a ser así meses después, pero no adelantemos acontecimientos).

En más de una ocasión Juanfran (que así se llamaba mi primer ex), me insinuó experimentar lo que habíamos visto en sus videos. Él vivía enfrente de mi casa, pero sus padres tenían un campo en una pedanía cercana a la ciudad al que no iban nunca. Allí guardaban a un pastor alemán al que su joven dueño quería emparentar conmigo. Yo siempre me negué a eso. Me parecía una aberración no solo para mí, sino para el animal; y algo contra natura, que había que perseguir y denunciar.

Tras mis muchas negativas, Juanfran me mandó a paseo, y yo decidí no volver a verle jamás ni a cogerle el teléfono. Estaba obsesionado con la zoofilia y hacía tiempo que había olvidado lo que era tener una relación normal con una chica.

Después de ese, tuve otros novios; pero siempre quedó rondando en mi cabeza lo que hubiera pasado de consentir en mis carnes lo que me proponía ese tipo. Esa semilla que Juanfran plantó en mi cerebro terminó un día floreciendo, justo cuando mi madre cambió de nuevo de novio.

En esa época yo no estaba con ningún chico. Y me convenía, ya que estaba en plenos exámenes y debía centrarme para sacar el curso adelante. Miento si digo que no estaba en plena efervescencia sexual, y me excitaba con cualquier cosa. Hacía ya dos meses que no tenía relaciones sexuales y lo único que me sacaba el fuego del cuerpo era mi buen novio consolador, que hacía mis noches más placenteras y me relajaba antes de ir a dormir.

Como ya he dicho, mi madre trajo a vivir a casa a su última conquista, un exhippie aventurero que ahora vivía de una pensión por invalidez al haber tenido un accidente en una expedición al Tibet. Se llamaba Roberto, y semanas después de estar conviviendo con nosotras, anunció sus intenciones de traer a casa a su perro.

Mis dormidos deseos comenzaron a despertar al escuchar aquella noticia.

Como ya había dicho, Roberto trajo un buen día a “Silton”. Un hermoso husky siberiano blanco y negro, con unos ojos azules preciosos. Pronto nos acostumbramos todas a él. Era muy pacífico y perezoso y siempre nos obedecía en todo. Mi madre le hizo un pequeño hueco en el patio donde llevó su dormitorio (un cojín grande) y su comedero, y una vez instalado llegó a ser uno más de la familia.

Durante las siguientes semanas me descargue un poco de exámenes y terminé con mi febril actividad de estudio. De vez en cuando sacaba a pasear a “Silton” por el barrio y lo cuidaba; aunque de la mayoría de cosas se encargaba Roberto, ya que, como él decía, Silton era su responsabilidad y no quería cargarnos a nosotras con ese trabajo. Pero yo lo hacía gustosa, ya que en mi mente un oscuro deseo iba fraguándose poco a poco. Quería acostumbrar al perro a mí y yo acostumbrarme a él. Quería que poco a poco nos fuésemos haciendo amigos y que me tomara no por su dueña, sino por su compañera. Y en definitiva deseaba hacerlo con él. Aquello terminó convirtiéndose en una obsesión (ahora lo reconozco), y no pasaba una sola noche en la que no me masturbara imaginándome al perro penetrándome con aquella enorme verga de la que hasta ese momento solo había vislumbrado en parte.

Un viernes  volví de cenar con unas amigas y encontré a mi hermana que volvía de sacar a pasear a “Silton”. Me enfadé un poco, ya que era yo la que lo sacaba siempre y deseaba hacerlo también esa noche, pero Carmen me informó que su novio le había dado plantón y que estaba tan enfadada que había salido a dar una vuelta con el perro para despejarse. Me suplicó que la ayudara a bañarlo, y juntas metimos a “silton” a la bañera. Durante el baño estuvimos hablando banalidades hasta que Carmen comenzó a enjabonar las partes bajas del can. En  ese preciso momento vi por primera vez y en toda su extensión el pene de un perro. Carmen bromeó con la idea de que sería maravilloso dejárselo hacer por aquella verga, y que sería más noble que cualquiera de sus novios, y las dos reímos ante aquello. Aunque mi inflamada vagina no reía precisamente, ya que ver aquello me había excitado tanto que deseaba urgentemente llenar el vacío que sentía abajo.

Esa noche deseaba con todas mis ganas hacerlo con él. Mientras estaban todos viendo la televisión, yo me metí en mi cuarto y comencé a buscar en google videos iguales a los que mi ex me ponía. Junto a mis pies, como un guardían, permanecía “Silton”. Mi calenturienta imaginación calculó que quizá su agudo olfato podía percibir mi excitación y por eso no se separaba de mí. Que quizá él también deseaba poseerme y hacerme su perra.

Era tal el calentón que experimentaba, que no pude evitar meterme la mano bajo las bragas y masajear mi erecto clítoris que pedía a gritos un desfogue.

En ese momento entró Roberto a la habitación y llamó a “silton”. Aun no sé si llegó a darse cuenta de algo, ya que mis rápidos reflejos dejaron a un lado mi masturbación y cerraron las páginas en milésimas de segundo.

Durante los días siguientes permanecí obsesionada con ese tema. Quería conocer más sobre las relaciones con perros y como llegar a ser una buena amante canina. Ahora comprendía a Juanfran y su obsesión enfermiza. Yo también estaba igual. No podía quitarme de la cabeza la imagen del rojizo falo de “silton” y lo que me excitaba su contacto peludo junto a mis piernas. En el instituto mis amigas se dieron cuenta de que algo raro me pasaba, pero lo achacaron a que posiblemente estaría “enchochada” de algún chico. En parte no se equivocaban, mi chico se llamaba “Silton”.

Al llegar a casa esa noche mi hermana me estaba esperando junto al ordenador. Con picardía me preguntó si alguna vez me había tirado a “Silton”. Yo enrojecí de pura vergüenza y le mentí diciéndole que eso ni de broma. Que qué se pensaba ella de mí diciendo esas cosas. Ella respondió con lo que yo ya me imaginaba; se me había olvidado borrar el historial del ordenador, y en el permanecían reflejadas todas las páginas de zoofilia que había visitado en los últimos días. Eso, junto a que el perro cada vez que me veía se me pegaba a las piernas y no me dejaba ni a sol ni a sombra, sirvió a Carmen para alimentar sus sospechas.

-Qué quieres que te diga. Tampoco es tan descabellado. – me explicó. – Seguro que es más noble que algunos hombres. Yo a veces preferiría montármelo con el perro en lugar de con mi novio. Seguro que es más cariñoso. Aquel comentario, fue lo que me impulsó a realizar por fin lo que desde hacía meses planeaba sin atreverme.

El siguiente fin de semana Roberto había planeado salir con nosotras a hacer una ruta senderista por una sierra cercana. Yo alegué que tenía que estudiar y aprovecharía el finde para hacerlo. Roberto anunció su intención de llevarse  a “Silton”, pero yo le convencí de que no lo hiciera; que debido a las últimas noticias de robos en casas cercanas tenía miedo de quedarme sola, y “silton” sería una buena compañía. Roberto accedió a dejarlo a mi cuidado, y así quedó la cosa.

Durante los días anteriores a la salida campestre, me puse al día en todo lo relacionado a relaciones con perros. Conocí y pude comprobar en vivo el enorme nudo que se les hace al final del pene cuando se excitan. Vi por mis propios ojos la extensión de su miembro y su lubricación permanente, muy diferente a la que tienen los tios. Un día de esa semana incluso llegué a intentar masturbarle, aunque me dí cuenta enseguida que un perro no es un hombre. El perro permanecía inquieto y sin parar de moverse durante todo el tiempo, y finalmente se fue sin dejarme terminarle.

Mi curiosidad por el perro fue en aumento durante toda la semana, y no veía el momento de quedarme sola con él para practicar lo que veía en los videos y leía en los foros. Finalmente llegó el sábado y todos se fueron. Salieron temprano, sobre las ocho de la mañana. Sus planes eran hacer la ruta durante toda la mañana, comer en ruta y continuar hasta un puesto de control en lo alto de la montaña, y luego volver, naturalmente.

Como era tan temprano y la noche anterior  había estado hasta tarde en el ordenador, no tuve ánimos para levantarme pronto. Pero aún así fui a por “Silton” y lo llevé hasta mi cuarto. Allí lo acosté sobre la alfombra y yo me recosté junto a él desembarazándome del pijama y permaneciendo solo en braguitas y sujetador. El perro no me hizo ni caso y se durmió dándome la espalda. Aunque yo empezaba a humedecer las bragas al imaginar lo que serían las próximas horas. En ese momento cogí un espejo redondo que hay en mi cuarto y lo bajé hasta el suelo, justo adonde se nos podía ver bien a los dos.

Aquella situación me estaba excitando tanto que no podía esperar. Tras colocar el espejo comencé a acariciar al perro y a ir bajando hasta su bajo vientre, pero éste se revolvió y se alejó hasta la otra parte de la habitación. Parecía no tener ganas de hembra. Al verme en el espejo allí espatarrada, en mitad de la habitación y solo con la ropa interior, el calentón que sufría que volvió algo patológico, y no tuve otra opción que acudir al que nunca me defraudaba.

Me puse de frente al espejo y me bajé las bragas. Allí podía ver bien claro mi vagina depilada; mis labios mayores, los menores y mi clítoris pidiendo guerra. Tras apartar el capuchón de mi clítoris apareció él erecto y pulsante. Comencé  a acariciarlo de un lado a otro, primero suavemente y luego más rápido. Me estaba volviendo loca y acababa de empezar. Tras poner en forma mi pepitilla comencé a introducir el consolador lentamente en mi vagina. Estaba súper excitada y no podía ya controlar mis actos. Rápidamente comencé a mover el consolador de adentro hacia afuera rítmicamente pero con suavidad, como yo sola sabía darme placer.

Aquello, o quizá mis feromonas femeninas, llamaron la atención de “Silton” que se acercó a olfatear la vagina de su dueña. Pronto comenzó a lamer con su lengua  mis dedos y el consolador, al que saqué para dejar al perro continuar con su labor. Me volvía loca de gusto y más al verlo todo reflejado en el espejo. Precisamente desde el pude ver como se agrandaba la enorme verga de “Silton” saliendo de su funda y chorreaba sin parar un líquido transparente.

Pronto su instinto canino le hizo intentar montarme, tal y como lo había visto en los videos de internet. Yo me incorporé y poniéndome a cuatro patas intenté facilitarle la entrada a mi vagina. Estaba deseosa de hacerlo con él. No me lo podía creer. Iba a hacer el amor con un perro. Si alguien me lo hubieran insinuado hacía meses lo habría mandado a paseo, pero ahora estaba ahí . Tal y como me lo había imaginado en infinidad de ocasiones.

El perro estaba muy nervioso y no acertaba a penetrarme, ni yo a coger su verga para que lo hiciese. Se me resbalaba de entre las manos y no podía hacerlo bien. En ese momento me di cuenta de que desde esa posición no podía ver nada en el espejo, solo mi cara; así que gateé como una perra hasta ponerme de lado y verme reflejada desnuda y a cuatro patas. Mi vagina estaba hinchada de pura excitación y pedía sexo a gritos. Ya no podía más y volví a la carga con “Silton”. Intenté que me montara de nuevo en esa nueva posición, pero el perro parecía no saber y comenzó a montar sobre mis muslos y a restregarme la verga en la pierna. Pronto noté como el líquido caliente resbalaba por mis muslos. “Es semen”- pensé. “Me encantaría que el perro se corriera dentro de mí y que me inundara con ese fluido”. – me asombré pensando en ello.

De pronto escuché abrirse la puerta principal de la casa y la sorpresa me congeló.

Como un rayo me metí en la cama desnuda como estaba y me tapé con la sábana. “Silton” se quedó allí sin saber muy bien qué había pasado. Desde la protección de mi cama me apresuré a ponerme las bragas y el sujetador y simulé una voz de sueño: - ¿Quién es? – pregunté gritando. En ese momento la cabeza de mi hermana Carmen asomó por la puerta y lo primero que vio fue al perro recostado junto a mi cama. -¿Qué se os ha olvidado? – le pregunté con voz cansada. –Nada. El coche que se ha roto al llegar a Murcia. – Me explicó son una media sonrisa que no supe nunca que quería decir. – Te hemos fastidiado el sábado. – apuntó.

Mi hermana tuvo razón. Mi experiencia zoofilica se fastidió ese fin de semana, y el calentón que ella me proporcionó tuve que  calmarlo con el grifo de la ducha. Pero eso no quedó ahí; y no paré hasta conseguir terminar lo que había empezado con “Silton”.

Aunque eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

2 comentarios:

  1. me gustan todas las historias de zoofilia,ojal a sigan enviando historias nuevas que ya me las lei todas,felicitaciones

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  2. espero que les coloquen la fecha .a las historias ,para que los lectores sepamos de que fecha son, ok

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